¿Qué error de cálculo, cuando no perversión, lleva a tantos seres humanos a mantener vacíos inmuebles de su propiedad, cuando podrían obtener una renta alquilándolos, o ganar un interés en vez de abonar impuestos y expensas, vendiéndolos y depositando los fondos en un banco o comprando acciones o títulos públicos? La inquietud surgió a raíz de un proyecto legislativo presentado en la ciudad de Buenos Aires, que obligaría a la venta o alquiler de los inmuebles desocupados.
Al respecto consulté al norteamericano Robert Wagner Oliver (1922 – 1998), quien integró la Comisión sobre Necesidades Humanas y Recursos de la ciudad de Pasadena, California, donde los salarios municipales eran tan altos que prácticamente no quedaba nada del presupuesto para volcar a la comunidad. Sostenía que la discriminación a veces se ejerce de manera sutil. Un agente inmobiliario probablemente no les muestre algunos inmuebles que tiene a la venta a potenciales compradores negros, aunque éstos estén en condiciones de pagar el precio solicitado. Se opuso a que se eligiera un alcalde por votación, porque Pasadena era muy pequeña para ello y con un gerente de ciudad era suficiente.
-A raíz de la existencia de 350.000 inmuebles vacíos, el legislador porteño Gustavo Vera propone «invitar» a sus propietarios a que los vendan o los alquilen. ¿Qué le parece?
-No puedo saber si la cifra es exacta o aun aproximada, pero, si lo fuera, estaríamos delante de un hecho que no se puede explicar por razones friccionales. En 2010 el Premio Nobel de Economía fue compartido por Peter Arthur Diamond, Dale Thomas Mortensen y Christopher Antoniou Pissarides, por haber analizado el componente friccional en el mercado laboral. Entendiendo por tal que en una misma ciudad, en un mismo momento, gente que busca trabajo coexiste con empleadores que no consiguen asalariados. Como también coexisten pasajeros que buscan taxis libres y taxistas que buscan pasajeros.
-Más allá de lo friccional, ¿qué puede explicar que haya tantos inmuebles vacíos?
-Imaginemos que algún propietario se quisiera desprender de su inmueble. ¿Qué podría hacer con el dinero que recibe? Ejemplo: la propuesta que motivó esta conversación, ¿incluye la eliminación del cepo cambiario? Difícil, entre otras cosas porque esa medida no pertenece al ámbito de la Legislatura porteña.
-Que lo alquile, entonces.
-Como no está prohibido alquilar, la pregunta que hay que plantear es por qué no ocurre más. Respuesta: porque en la Argentina 2015 está prohibido indexar, los índices oficiales no reflejan la realidad inflacionaria, y no resulta nada fácil desalojar un inmueble alquilado, por falta de pago o alguna otra razón. De manera que no hay nada irracional en dejar un inmueble vacío, pagando impuestos y expensas. El proyecto dice estar inspirado en los casos de Holanda, Suecia y Dinamarca, pero dudo que en estos países existan las dificultades que acabo de mencionar; y como en el caso anterior, ninguna de estas restricciones pueden ser modificadas por la legislación dictada en una ciudad.
-¿Qué se puede hacer, para resolver el problema de la vivienda?
-Comenzar por tener buenos diagnósticos. La vivienda es un bien caro, su costo es mucho mayor que el de un analgésico o una gaseosa, por lo cual resolver el problema habitacional requiere muchos más recursos que eliminar los dolores de cabeza o la sed. Además de lo cual hay que segmentar. Concentremos la asistencia directa del Estado a la porción más pobre de la población, donde hay valiosas experiencias públicas provinciales y privadas, de cómo construir a bajo costo.
-¿Y para el resto?
-Hagamos funcionar el sistema económico. Un gobierno confiable en el plano financiero, estadístico, judicial, etcétera, aumentará la oferta de inmuebles para vender o alquilar, de manera voluntaria. Así como está la Argentina hoy, «invitar» a los propietarios a vender o alquilar implica confiscar la propiedad. Un error que pagarán caro quienes en el futuro pretendan comprar o alquilar, porque el mundo no termina hoy.
Fuente: La Nacion