El secretismo de la UMP empeora las cosas.
La Unidad Médica Presidencial, creada por este gobierno, nunca demostró credibilidad. La falta de transparencia en la información ya se hizo notar durante la gestión del Dr. Luis Bonomo, ex posta sanitaria de la organización Montoneros, que renunció hace dos años para dejar al frente de la UMP a Marcelo Ballesteros. Éste tuvo una preponderante actuación desde agosto del 2013, cuando la presidente visitó el sanatorio Otamendi y en forma secreta le diagnosticaron el síndrome de Pick, que es una degeneración frontotemporal que, entre otros múltiples síntomas, produce desinhibición e histrionismo. Pero en aquel momento el agregado fue que la presidente se desmayó, se cayó, y en el momento no le descubrieron el hematoma subdural, que la obligó a ir al quirófano. El caso es que al estudiarse en detalle los desmayos presidenciales, se encontró la posible vinculación de los mismos con el sistema eléctrico del corazón, lo que produciría tendencias a la lipotimia y por tanto desmayos.
La tendencia que se profundiza
El 8 de octubre del 2013, entre las PASO y las elecciones legislativas, CFK fue operada del cráneo por su hematoma subdural. El cirujano fue un especialista en el síndrome de Pick, el neurólogo Facundo Manes (que hoy intenta hacer carrera política en UNEN) y que ya había tenido problemas con la justicia. El caso es que la presidente reasumió el 20 de noviembre y cambió parcialmente el gabinete, designando a Jorge Capitanich en la jefatura de gabinete y a Axel Kicillof en economía. También desplazó en el BCRA a Mercedes Marcó del Pont por Juan Carlos Fábrega, con los resultados conocidos. Volviendo a la salud, últimamente dos faringitis la obligaron a guardar reposo dos fines de semana largos y finalmente aparecieron los dolores en el abdomen y fiebre característica de la diverticulitis, que fue omitida en la información dada por la UMP según el colega y neurólogo Nelson Castro, que cuenta con muy buena información en este campo. Otras fuentes aseguran que para solucionarle el problema del funcionamiento eléctrico del corazón, a la presidente le colocaron un marcapasos que funcionaría exitosamente. A este cuadro se le suma la diverticulitis, que tiene cierta gravedad y se conecta con los picos de stress. La tendencia marca un agravamiento de las condiciones de salud que podrían llegar a impedirle el ejercicio de su función en el que será el año más crítico de sus dos gobiernos. No sólo tiene un vicepresidente doblemente procesado, sino una economía en grave estado de recesión e inflación y un doble default, además de una tensa situación social. En este punto es donde reaparece la hipótesis de que se realicen elecciones generales anticipadas. Sin embargo, esta alternativa colisiona con el artículo 95 de la Constitución Nacional, que establece: “La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente en ejercicio”. Al existir esta valla y en caso de agravarse el problema de salud, es probable que la polémica se instale entre los partidarios de violar lisa y llanamente el texto constitucional y los que intenten sobrellevar la situación volviendo a un planteo que se hizo después de la operación craneal y que no se cumplió. Esto es, limitar al máximo el horario de trabajo presidencial, lo que implicaría una delegación de poder que obviamente no pasaría por Amado Boudou sino, siguiendo la tradición K de degradar el sistema institucional, por figuras que, como Máximo Kirchner, simplemente no son funcionarios y ejercen el poder en su condición de herederos dinásticos.
informadorpublico.com/Guillermo Cherashny