Un ciudadano chino recibió tres tiros en la nuca; tenía una fortuna, que no le robaron
Tres tiros en la nuca; una fortuna en pesos y dólares en los bolsillos de la víctima y en una bolsa negra que llevaba consigo, que siguió donde estaba, intocada, después de la ejecución. No se trata de una violenta escena de un policial negro de Hollywood: pasó ayer, en Balvanera.
Un hombre joven, presumiblemente chino, fue asesinado a la madrugada cuando caminaba por Combate de los Pozos y Chile. La policía busca pistas en un árido contexto: en la cuadra donde se produjo el crimen no hay cámaras de seguridad y la víctima no llevaba ninguna identificación encima.
Por la mecánica del crimen y la dirección de los disparos, los investigadores policiales sospechan que la víctima fue obligada a arrodillarse en el piso antes de recibir los tres tiros en la nuca, a quemarropa. Por eso, y porque al muerto no le robaron los 107.000 pesos y 4000 dólares en fajos que llevaba distribuidos en una bolsa negra, los bolsillos del pantalón y de la campera, la policía investiga si se trató de un ajuste de cuentas relacionado con la llamada «mafia china», según informaron fuentes policiales a la agencia de noticias Télam.
Esas mismas fuentes explicaron que a las cinco de la mañana el aún no identificado ciudadano oriental fue abordado en Combate de los Pozos al 600, cuando iba solo, por al menos una persona.
Un vecino de la cuadra que se identificó como Alberto relató a los medios de prensa que llegaron al lugar que él dormía cuando escuchó «tres disparos y gritos», tras lo cual se levantó porque pensó que podrían haber dañado su camioneta, que estaba estacionada en la calle.
El vecino dijo que se asomó por el balcón y vio a una persona «tirada boca abajo sobre un hilo de sangre», por lo que en el acto llamó al 911.
Este testigo precisó que a los «cinco minutos» llegó un primer patrullero de la comisaría 6» de la Policía Federal, y él salió a la calle para ver qué había pasado. «Primero pensé que era una persona peruana a la que habían apuñalado y que se había tratado de una riña a la salida del boliche de la vuelta, donde siempre se emborrachan y pelean», opinó.
Al arribar a la escena del crimen, los peritos policiales constataron que la víctima tendría entre 25 y 30 años, y que en su poder no había documentación que permitiera identificarla.
En la primera revisión hallaron los fajos de pesos y dólares distribuidos en una bolsa negra, los bolsillos del pantalón y de la campera que llevaba puestos. «Estaba forrado en plata», describió el testigo, que se mostró sorprendido de que «a esa hora una persona ande sola por la calle con tanta plata encima».
Con relación al presunto móvil del crimen, Alberto descartó que se hubiera tratado de un intento de robo y consideró que «tres disparos en la cabeza es un ajuste de cuentas», que atribuyó a la «mafia china».
«Los policías comentaron que por la forma en que le dispararon lo hicieron arrodillar», afirmó el testigo, quien aclaró que él no alcanzó a ver a el o los asesinos ni si se movilizaban en algún vehículo.
SIN CÁMARAS
En ese sentido, el testigo señaló que en la cuadra donde se cometió el crimen no hay cámaras de seguridad que hayan podido captar imágenes de lo ocurrido.
En la pesquisa interviene el personal de la División Homicidios de la Policía Federal y la causa quedó a cargo de la fiscal de instrucción N° 30 porteña, Marcela Sánchez.
El de ayer en Balvanera es el segundo homicidio de un ciudadano chino cometido en menos de un mes en la Capital. El 9 de julio pasado, un distribuidor comercial de origen oriental fue asesinado de un tiro en la cabeza en la puerta de su casa, situada en Chivilcoy 693, en el barrio porteño de Floresta.
En aquella oportunidad, los agresores fueron directamente a balear al comerciante, que se encontraba a bordo de su vehículo estacionado, por lo que también se descartó casi desde un principio la hipótesis del intento de robo..
Fuente: LA NAción