Dicen que el posible default agravaría la inflación y afectaría la inversión.
Los empresaior temen que ante el posible default, se agravaría la inflación y afectaría la inversión, así como también la dificultad para acceder al crédito, menor nivel de actividad y caída de las importaciones de maquinarias e insumos.
Según la mirada de referentes de diferentes sectores de la economía local consultados por diario La Nación, uno de ellos, Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio, el posible default significaría una pérdida de confianza de los mercados, algo que traería menor cantidad de inversiones.
«La plaza local se achicaría para las empresas que busquen financiamiento y el mercado internacional quedaría vedado del todo -señala el directivo-. Lo que habría que preguntarse es qué va a pasar con los miles de millones de dólares que estaban previstos para YPF, que tenían jurisdicción norteamericana», dijo.
Por su parte, Claudio Belocopitt, presidente del Grupo Swiss Medical, dueño de la prepaga de ese nombre y de compañías de seguros, dice que, con la eventual caída en default vendrían cinco meses de incertidumbre, porque, si bien se consideraría que no hubo intención de no pagar, los mercados igual se asustarían. En su opinión, se afectaría la posibilidad de acceder a los mercados y eso retrasaría la reactivación.
En el sector salud en particular se depende de conseguir financiación para comprar equipamiento, algo que se agrava por el hecho de que las máquinas e insumos son importados. Belocopitt acota que lo que pase en los mercados afectaría también las inversiones de las reservas de las aseguradoras, que tienen muchos títulos públicos en sus carteras.
El actual diputado nacional por el Frente Renovador y ex presidente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, advierte que habrá momentos complicados hasta enero. Según su visión, no vendrán inversiones y, al faltar las divisas, se va a dificultar más el acceso a los insumos. «La caída en el nivel de actividad está disciplinando el nivel de importaciones y, si ahora hubiera un rebote, sería problemático financiarlo por la falta mencionada de dólares», destaca.
El presidente de Shell, Juan José Aranguren, señala que aumentaría la presión sobre el tipo de cambio, con lo cual se incrementaría el costo de petróleo crudo que se comercializa en dólares, y habría mayor presión sobre el precio de los combustibles, en un momento en que la demanda exhibe signos de estancamiento.
Desde el mercado autopartista, Osvaldo Lamanuzzi, gerente comercial de Sogefi Group Argentina (Filtros Fram), afirma que se vería afectada la credibilidad del país y no se podría volver al mercado de capitales para lograr crédito a tasas razonables. «Esto implica que no tendremos financiamiento externo ni para las empresas ni para las provincias», advierte.
Por su parte, Agustín D’Atellis, economista de La graN MaKro e investigador de la Universidad Nacional de Moreno, opina que el riesgo macroeconómico es que, si se amplía la brecha cambiaria, podría haber actores que, al tomar otro tipo de cambio, generen aumentos de precios y reviertan la desaceleración inflacionaria. «El resto de la situación macroeconómica, en términos de actividad, es completamente independiente del default», dijo.
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