Un equipo de fiscales del Ministerio Público elaboró una guía con consejos para actuar frente a esta modalidad delictiva que se incrementa. Sólo en el área metropolitana se reciben 200 denuncias por semana.
De acuerdo a las estadísticas que se manejan en el ámbito policial y judicial, los «secuestros virtuales» se convirtieron en el modus operandi favorito de los delincuentes.
En los últimos meses salieron a la luz gran cantidad de casos en donde las personas son extorsionadas telefónicamente argumentando de que tienen secuestrado a algún familiar del que conocen poco y nada, y se aprovechan de la situación para obtener más datos.
Si bien los secuestros virtuales son una modalidad delictiva que comenzó hace al menos cuatro años, fue adquiriendo diferentes variantes a lo largo del tiempo.
Es por eso que un grupo de fiscales del Ministerio Público, a pedido de la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, elaboró una guía con consejos para evitar ser víctima de este tipo de delito.
«Ante la gran cantidad de casos que día a día tenemos en las diferentes fiscalías es que vimos la necesidad de elaborar esta guía para alertar a la sociedad, porque generalmente es siempre la misma modalidad», señaló en diálogo con minutouno.com la fiscal Cristina Caamaño, una de las integrantes del equipo que produjo el documento.
«Se inician a partir de una llamada telefónica en la que se simula el secuestro de un familia de la persona que atiende, con la finalidad de forzar la entrega de dinero como ‘rescate’. Generalmente se realiza por la madrugada, entre las 2 y las 5 para despertar a las potenciales víctimas», explicó la letrada.
Además agregó que en estos casos «los delincuentes no tienen muchos datos e intentan completar lo que tienen a partir de lo que los familiares, asustados y nerviosos les van diciendo».
En tanto al incremento de esta modalidad, la fiscal aseguró que recibe «entre tres y cuatro denuncias por semana». Desde la Policía metropolitana, informaron que tan sólo en la ciudad de Buenos Aires se registran 200 casos por semana entre los que se concretan y no.
Algunas de las sugerencias sobre cómo actuar para evitar que el engaño proceda son:
No brindar por teléfono información que permita su identificación o la de su familia.
Si atiende un niño o una niña, supervisar que no aporte sus datos personales ni de su familia y que la llamada la continúe una persona adulta.
Desde otra línea telefónica, verificar que el familiar o allegado se encuentre bien.
Intentar mantener una vía de comunicación abierta con los familiares y allegados.
Es importante solicitar a la persona que llama, el nombre y apellido de quien supuestamente se encuentra en una situación de emergencia así como la descripción física, información de la vestimenta, el lugar y las circunstancias del suceso que habría padecido.
Si el llamado proviene de alguien que dice pertenecer a una fuerza de seguridad o trabajar en un hospital, solicite los datos personales, cargo, lugar donde trabaja, nombre de su superior y una vía de comunicación directa.
«Hay que ser muy cuidadosos con las redes sociales, las fotos e información que uno publica porque es así como consiguen información», explicó una fuente del departamento judicial de Morón quien agregó que «es muy complicado dar con los delincuentes porque las compañías telefónicas tardan mucho en dar los números».
En la mayoría de los casos, los delincuentes que se dedican a los secuestros virtuales eligen a sus víctimas de forma aleatoria es a partir de ahí que adquieren ciertos datos, ya sea por seguir los pasos de una familia en particular o por las redes sociales.
Según fuentes judiciales y policiales, una de las razones que explican el crecimiento de esta modalidad delictiva radica en que no requiere demasiada exposición por parte de los asaltantes a excepción del momento en el que van a cobrar los rescates, que generalmente lo hacen con un auto o en una zona sin mucha visibilidad.
Por Bárbara Garcia Crespo/minutouno.com