La UCR dilataría las negociaciones con Macri a la espera de que éste se debilite

Luego de las últimas reuniones reservadas, las cúpulas del PRO y del FAU habrían llegado a un acuerdo para congelar el espinoso tema del acuerdo electoral para las próximas presidenciales. Un senador nacional radical graficaba ayer la situación en los siguientes términos: “El FAU está dividido; hay en tres líneas. Una muy minoritaria quiere un acuerdo con Macri ya, la segunda -con mucho más consenso- lo quiere para más adelante y la tercera (en alusión a Pino Solanas y Humberto Tumini) no lo acepta ni ahora ni nunca”. Claro está que en segundo lugar está determinar qué tipo de acuerdo es viable. Un pacto de apoyo recíproco para un eventual ballotage sería la variable más sencilla. Y las más complicada, la participación del PRO en una primaria unificada con la centroizquierda. Aunque no lo disimula, Macri tendría un serio temor y es que, pese a medir mejor que cualquier candidato del FAU, termine perdiendo en las PASO para presidente. Influiría en eso la falta de costumbre del jefe del PRO de medirse en internas, ya que las mismas no son de aplicación en su partido, donde las listas son tradicionalmente únicas. Pero también gravitaría otro factor. La distribución territorial del PRO fuera de Capital, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y el primer cordón bonaerense es sumamente débil y el temor es que el aparato radical, omnipresente en todas las poblaciones del país, pueda complicarle seriamente el triunfo. Otra cosa sería que Macri vaya en una fórmula con un vice radical, lo que dividiría los votos de la UCR facilitándole el triunfo. Por su parte, un operador estrella de estas negociaciones, Enrique Coti Nosiglia, está hoy por hoy comprometido con la candidatura presidencial de Ernesto Sanz, aunque sabe que a éste no le sería fácil ganarle a Macri.

El tiempo, factor clave

Tal vez el interrogante clave sea a quién beneficia más el paso del tiempo. La dirigencia radical está convencida de que, con el correr de los meses, la UCR se verá fortalecida en la mesa de negociaciones, en tanto que el PRO se debilitaría cada vez más. La razón sería que las serias carencias de aparato de Macri en la mayor parte de las provincias lo llevaría, en caso de presentarse solo, al riesgo de quedar por detrás de Daniel Scioli, Sergio Massa y el FAU, lo que prácticamente pondría fin a su carrera política. Para salir de esta trampa, necesitaría que la estructura radical lo coloque a tiro de triunfar en Córdoba, Mendoza, Chaco, Entre Ríos, Jujuy y Santa Cruz, para empezar a hablar. Si a esto le pudiera sumar una alianza con el socialismo en Santa Fe y dando por descontado un triunfo importante en Capital, Macri estaría en condiciones de arrimarse al ballotage. Esto siempre y cuando consiga un resultado discretamente aceptable en Buenos Aires, donde no está en condiciones de ganar. Como es obvio, el precio que los radicales le pensarían poner al acuerdo sería alto: la totalidad de los candidatos a gobernador y los primeros lugares en las listas de diputados nacionales. Así las cosas, al macrismo le convendría acelerar las negociaciones con el radicalismo para que sus debilidades queden menos expuestas. Pero ocurre que la situación simplemente no da. Cualquier avance en los próximos meses provocaría la inmediata fractura del FAU desde su ala izquierda, algo que tal vez sea fatal, pero sin duda menos grave si termina ocurriendo a último momento. Esto es, cuando la inmensa mayoría de la dirigencia radical se convenza -si lo hace- de que necesita de la candidatura de Macri para reconstruir su estructura de poder nacional.
Carlos Tórtora/informadorpublico.com