MAR DEL PLATA.- Mientras se preparan los últimos detalles para que la temporada tome el impulso definitivo a partir de los primeros días de enero, esta ciudad sigue cobijando turistas que desafían la tradicional inestabilidad climática y se instalan en la costa para disfrutar, en familia o con amigos, las fiestas de Navidad y año nuevo.
Algunos eligieron llegar hasta aquí antes de Nochebuena y permanecer toda la semana; otros viajaron luego y se preparan para recibir al 2011 con una copa de champagne, los pies hundidos en la arena y a metros del mar. A todos los une la búsqueda del mismo objetivo: tranquilidad, dispersión y desconexión.
Fiestas en la costa. Mar del Plata se caracteriza por la diversidad de opciones que se adaptan a las posibilidades económicas y el deseo del turista. Atención románticos y/o sensibles: es válido y, porqué no, aconsejable, esperar el próximo año extendiendo la jornada de playa, viendo el sol caer y el anochecer ganándole a la tarde. Esta variante es la más económica, pero suma puntos -pensando en una conquista- y puede resultar la más placentera.
Aquí también la costumbre de esperar el Año Nuevo en restaurantes u hoteles que organizan shows especiales está sumando cada vez más adeptos. En estos casos las tarjetas van desde los 200 pesos por persona hasta los 600 pesos.
Productores, artistas, comerciantes, todos esperan ansiosos el 2011. Porque, además de renovar las expectativas, es común que el aluvión de turistas se produzca a partir de enero. El próximo fin de semana la capacidad hotelera estará completa en un 80 por ciento y las empresas de transporte de pasajeros comenzarán a implementar varios servicios adicionales por día.
Aunque en la ciudad ya se nota un movimiento mayor al habitual que se fue incrementando desde el 20 de diciembre. Los adelantados disfrutaron de largas jornadas de calor con temperaturas superiores a los 30 grados. Pero, como sucede hasta promediar el verano, el agua del mar se mantendrá fría y seguirá despertando suspiros a quienes se sumerjan en ella.
Inestabilidad climática. Hoy fue un día MdP marca registrada, con un registro térmico que no superó los 25 grados. Amaneció nublado y caluroso. Cuando se despejaba el sol era abrasador. Pero las nubes iban y volvían acompañadas por una fresca ventisca -y algunas gotas- y obligaban a los turistas a abandonar la playa y buscar otras opciones de esparcimiento. Pasadas las 17, pocas personas permanecían en la playa. Para mañana se esperan similares condiciones con una mínima de 14 grados y una máxima de 24.
Porque se terminan las vacaciones, porque recién llegaban o porque no se pueden desperdiciar días, mucha gente aguantó la inestabilidad. ¿Cómo? Con un abrigo siempre a mano (señora, recuerde traerlo siempre en su bolsito de playa porque a la tarde refresca), paleteando, jugando un picadito de fútbol o, simplemente, con un mate caliente. La consigna para ellos era estar, como sea. Hasta que el frío les fue torciendo la muñeca.
Ya se siente el verano en la costa. Asoma de a poco, como los rayos de sol que hoy acompañaron a marplatenses y turistas. Se siente, como esa energía particular al caminar descalzo por la arena.
Fuente: La Nación