Los “okupas” que dejaron el club Albariño se sumaron a otra toma

Lo denunció el empresario Rubén López. «Necesito una urgente orden de desalojo porque la feria judicial permitirá que se queden todo enero”, precisó. Por su parte, Garre ratificó que el terreno recuperado ayer será transformado en un cuartel de bomberos.

El fin de una toma ayudó a incrementar otra. Un empresario denunció que los usurpadores que ayer abandonaron el Club Albariño en Villa Lugano se sumaron a la ocupación de un predio suyo, situado en el mismo barrio porteño.

«Necesito una urgente orden de desalojo porque, si no, la feria judicial permitirá que los ‘okupas’ se queden todo enero y no podré utilizar el terreno hasta febrero», dijo a la agencia de noticias DyN Rubén López, dueño de la compañía Dolce Vita, dedicada a la distribución de golosinas.

El empresario precisó que su predio -situado en la calle Santander al 6.100- tiene una extensión de «2 hectáreas, por lo que es casi siete veces más grande que el que habían tomado en Albariño».

Además, detalló que su terreno fue ocupado el 15 de diciembre, un día después del inicio de la usurpación del club de Lugano.

Por su parte, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, ratificó hoy que el Albariño, recuperado ayer tras permanecer más de dos semanas tomado, será transformado en un cuartel de bomberos de la Policía Federal, lo que permitirá «que haya una presencia de autoridad del Estado en ese lugar para evitar una nueva ocupación».

«Estaba el problema de los bomberos, sin un lugar fijo para poner sus unidades. Nos pareció que eso iba a dar una presencia importante: los bomberos siempre son bienvenidos, sobre todo cerca de una zona de villas donde siempre hay muchos incendios, están las casas muy cerca una de las otras», advirtió.

En declaraciones a radio Del Plata, Garré destacó que en una villa de emergencia «cualquier siniestro que se produce en una de las casillas se transforma rápidamente en un drama», y agregó que establecer allí el cuartel «es una forma de que haya una presencia de autoridad de Estado en ese lugar para evitar una nueva ocupación».

La funcionaria nacional sostuvo que «es para destacar lo del doctor Daniel Rafecas (el juez que intervino por la ocupación), quien siempre tuvo claro que el desalojo no podía ser violento».

Fuente: La Razón