Cristina retomó la iniciativa política pero Massa arremete contra la reforma penal y le cambia la agenda

El domingo en este medio señalamos que la presidente había retomado la iniciativa política marcando claramente una agenda política en la cual, pese a destacar logros inexactos, apeló al realismo económico y político al reconocer que fracasó el acuerdo con Irán y pidió alternativas a la oposición, a la que convocó también a sancionar una ley anti-piquetes. Su largo discurso se diferenció de su posición del 1 de marzo del año pasado, al punto que muchos dijeron que entonó el tango “cómo cambiaste pebeta”. Pero el mismo sábado, Sergio Massa planteó que iniciaría una campaña para obtener 5 millones de firmas para oponerse al proyecto de reforma penal, que tiene una clara tendencia abolicionista del derecho penal, basado en una jurisprudencia de carácter garantista que lleva más de veinte años, que se impuso en los tribunales penales y que se enseña en casi todas las facultades de derecho del país, esencialmente en las públicas. La misma fue aplicada por las grandes figuras del sector, Eugenio Zaffaroni, el juez de la Corte Suprema, los penalistas León Arslanián y Ricardo Gil Lavedra y numerosos discípulos suyos. Justamente estos tres letrados integraron la comisión redactora junto a Federico Pinedo, legislador del PRO y la ex diputada nacional María Elena Barbagelata por el socialismo y llegaron a conclusiones esperadas como es consagrar en un solo cuerpo esta tendencia abolicionista con el sorpresivo apoyo de Pinedo que seguramente consultó a su jefe Mauricio Macri. Éste parece haber optado por la tercera vía, es decir, en un camino político similar al que tomaron hace más de diez años Tony Blair y Bill Clinton alejándose de la derecha, donde lo encasilla falsamente el cristinismo. Tal es el cambio que se produjo en el PRO, que era un partido que reivindicaba la política contra el crimen de Rudy Guiliani, el ex alcalde Nueva York que, con su teoría de tolerancia cero. El macrismo dio entonces una voltereta ahora, que los coloca junto al garantismo o abolicionismo para que no lo califiquen más de derechista.

La única oposición

De modo que Massa, en la campaña para las PASO y las legislativas hizo hincapié en la inseguridad y la inflación, pero con un acento especial en el combate a la inseguridad y en la llamada “puerta giratoria”, es decir, que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra. Después de las elecciones de octubre pasado, la comisión reformadora presentó el proyecto a la presidente y su contenido es absolutamente contradictorio con la realidad, que exhibe un agravamiento de la inseguridad día a día con barrios y villas donde reina el delito y donde tanto la Policía Federal como la Metropolitana tienen miedo de intervenir. El viernes en Saavedra un policía mató a un delincuente y decenas de vándalos provenientes del barrio Mitre saquearon parte del barrio ante la mirada pasiva de la Federal y la Metropolitana. Además, los robos mediante entraderas están a orden del día, junto con la penetración del narcotráfico en barrios y villas y asesinatos de sicarios, como el ocurrido ayer en plena avenida del Libertador, que demuestran que la justicia y la policía han desertado del combate al delito. Cabe interpretar que el proyecto de reforma del Código Penal tiene como objetivo anular el paquete de reformas que se introdujeron después de la muerte de Axel Blumberg. Esta situación, más la jurisprudencia abolicionista le dieron la oportunidad a Massa, que se opuso a una problemática que afecta al 82% de la opinión pública, como informó ayer Management & Fit. Esto mientras la comisión de juristas parece vivir fuera de la realidad argentina y más teniendo en cuenta que le salieron al cruce a Massa el inefable Zaffaroni y el senador Aníbal Fernández quienes, obviamente, de este modo fortalecieron la posición del flamante diputado que tiene a gran parte de la opinión pública a su favor.
Guillermo Cherashny/informadorpublico.com