¿Qué hará Cristina a su regreso?

cristinaEsa es, precisamente, la pregunta del millón luego de un intenso diciembre y un comienzo de año que no promete tranquilidad, si bien es destacable que la presidenta tiene una arraigada costumbre de no aparecer públicamente en el marco de… cualesquiera sea el conflicto que impere en el país. De momento, la presidenta retomaría su agenda antes de lo previsto, arrancando con audiencias en Olivos a partir del 8 de enero.

La presidenta Cristina Fernández regresa esta noche a Buenos Aires para retomar su agenda política y jugar su rol en un escenario económico y social extremadamente conflictivo en el cual ella brillo por su ausencia.

El anuncio sobre el regreso presidencial lo hizo el diputado provincial por el Frente para la Victoria, Fernando «Chino» Navarro, descartando que Cristina haga acto de presencia recién a mediados de enero, como se esperaba. Y remarcando que, a pesar de la ausencia de la mandataria, el gobierno continúa funcionando como un relojito.

Por su parte, en el marco de un profundo malestar social, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich defendió el descanso de la mandataria y argumentó que ella «también es un ser humano que merece descanso y está en un proceso de recuperación de su salud» y agregó que «La Presidente puede gobernar desde la Casa Rosada, Olivos o desde El Calafate».

Cabe recordar que la mandataria se instaló en Río Gallegos desde el pasado 13 de diciembre y se esperaba su regreso recién para el 10 de enero. En el ínterin volvió a Buenos Aires por unos pocos días y luego regresó a Santa Cruz para pasar Navidad junto a su familia.

Mientras tanto, en la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires la mayoría de los hogares pasaban horas y hasta días sin energía eléctrica y en el resto del país continuaba oscilando entre diferentes facetas del conflicto policial. Ambos problemas continúan sin solución ni respuesta oficial, por tal motivo se especula al respecto de sus primeras acciones de Cristina.

Pero de momento no hay información concreta y la agenda oficial incluye audiencias varias en la Quinta de Olivos, un viaje a Cuba el 28 y el 29 para la cumbre de la Celac y otro a Venezuela el 31 para la reunión anual del Mercosur, dónde tendrá la oportunidad de reunirse con el presidente uruguayo José Mujica, quien manifestó que la relación bilateral está «truncada» y se mostró deseoso resolverlas diferencias en Caracas.

Tampoco trascendió ningún posible anuncio importante en materia de seguridad o de gestión energética, los que debieran ser puntos prioritarios en la agenda, pero es probable que en alguna cadena sorpresiva nacional se toque el tema de alguna manera. Y si bien se habló de la nacionalización de Edesur y de Edenor y de su paso a las órbitas de de Provincia y Nación, respectivamente, pero ambas versiones fueron desmentidas por Capitanich días después.

Cristina y su trayectoria de ausencias

Los regresos de Cristina a la escena política siempre son objeto de discusión. La razón se encuentra en que, a diferencia de Néstor, Cristina pareciera gobernar en los momentos en los que «le gusta gobernar». Su mandato está marcado por lo simbólico y lo espectacular, y este punto es importante.

Ella no responde las preguntas de la prensa, de la oposición ni las de sus propios correligionarios. Ella no pide perdón ni conforta en momento difíciles, ella no explica, no propone. Las apariciones de Cristina siempre se enmarcan en lo espectacular, en las grandes fiestas realizadas a la medida de una quinceañera. Allí, la presidenta celebra y alaba su modelo «el modelo».

Por ese motivo, la vuelta de Cristina a la escena política pública es motivos de especulación. Ya hubo silencios importantes, tal vez el más doloso fue aquel día en el que 51 personas perdieron la vida en la estación de Once. Pero ahora el país dista mucho de estar en orden.

El dólar y la inflación incontrolable ya casi es parte del paisaje. No así la crisis energética que mantiene en jaque al centro industrial, productivo y urbano más grande de la nación y también podría agregarse la incómoda cuestión del empresario Lázaro Báez, la difícil situación judicial del Vicepresidente, Amado Boudou y el conflicto salarial de las fuerzas de seguridad.

Para paliar un poco la incertidumbre y el malestar, Jorge Capitanich hace apariciones semanales con pocas respuestas contundentes, que generalmente terminan siendo contradecidas por los mismos kirchneristas o por el mismo. De esta forma, el regreso a Buenos Aires era necesario porque los argentinos necesitan respuestas. La pregunta es ¿Las encontrarán? O ¿Seguirá el gobierno de lo simbólico y la negación compulsiva de los problemas?