Así lo demuestran las últimas estadísticas sobre desnutrición aguda, que revelan que llega a 1,8 por ciento, cuando en todo el mundo el porcentaje contemplado estadísticamente es de 2,3 por ciento.
El ministro de Salud, Alejandro Collia, explicó que «hoy podemos afirmar que la desnutrición infantil casi es inexistente y que en los casos existentes no tiene que ver con un déficit alimentario».
«Estamos en una etapa donde el verdadero problema es la malnutrición, es decir los hábitos alimentarios de los niños y no la carencia de alimentos”, precisó.
El estudio se realizó tomando los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mediante el software Anthro, y se llevó a cabo a 198.266 niñas y niños menores de 24 meses que forman parte del Plan Sumar. Los datos relevados son: peso, talla, fecha de medición, edad (años o meses) y sexo.
“Estamos viendo que en casi todos los ítems del estudio (desnutrición aguda, bajo peso, baja talla) la tendencia es de un mejoramiento constante en los últimos diez años. Estamos ante un progreso sostenido aunque todavía nos queda mucho por mejorar”, aseguró Collia.
En el caso de la desnutrición se trata del índice más bajo del que se tiene registro desde 1995, cuando llegaba a 3,6%.
Entre las políticas que permitieron llegar a estos resultados, el ministro destacó las campañas sobre la importancia de la lactancia materna, el tratamiento de las enfermedades respiratorias en forma rápida y efectiva en los hospitales públicos y los programas inclusivos como la Asignación Universal por Hijo y la Asignación por embarazo.
En cuanto a los casos de bajo peso, la encuesta da cuenta que el 2,5 por ciento de los niños se encuentra por debajo del peso esperado: específicamente el 2,1 en el caso de las niñas y el 2,9 en el caso de los niños.
En 2010, el bajo peso afectaba al 4,6 por ciento de los niños. Los índices de baja talla también mejoraron notablemente en los últimos años: actualmente se encuentra en un 6,5 por ciento, mientras que en 2010 el índice era de 10,7 y en 2002 de 17.
La responsable del Plan Materno Infantil, Flavia Raineri, detalló a Télam que «la baja talla es una problemática nutricional que muestra un niño que ha vivido en condiciones de vulnerabilidad, no sólo alimentarias, sino de condiciones de vivienda, de agua potable, de violencia, entre otras».
La funcionaria explicó que la cartera sanitaria realizó estudios poblacionales-nutricionales en 1995, 2002, 2009 y 2012 y que, ahora, «a partir del trabajo con el Plan Sumar que atiende a la población infantil que no tiene obra social, tomamos datos y los procesamos una vez por año para tener un panorama de cómo estamos».
«Por supuesto que esto da una orientación general sobre la situación global: vamos mejorando pero no significa que no haya problemas en algunos lugares», aclaró, aunque destacó que «se alcanzó el punto más bajo de desnutrición aguda desde 1995».
Raineri apuntó que «otro indicador que mejoró es el de la talla baja, los chicos que quedan petisos, lo cual siempre refleja carencias múltiples» y se mostró optimista por ese cambio.
Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/