En su afán por evitar la fuga de dólares, el gobierno impulsaría un aumento exponencial de los precios de los paquetes turísticos. Mientras tanto, la decisión de recortar el período de vacaciones, puso en jaque al mercado local
Existen dos variables económicas que vienen perturbando como nada al gobierno nacional; la inflación y la escasez de dólares.
Ambas problemáticas mantienen una interrelación directa entre si y serán protagonistas de una de las medidas que el gobierno tiene estipulada impulsar antes de fin de año. Concretamente, trascendidos gubernamentales indican que desde el Ministerio de Economía, conjuntamente con la Secretaría de Comercio, apuestan a evitar la fuga masiva de divisas estadounidenses permitiendo incrementos considerables en los precios de los paquetes turísticos al exterior.
Esta seria la opción más viable en el corto plazo luego de que ayer el polémico titular de la AFIP, Ricardo Etchegaray, afirmara que el organismo no está evaluando medidas que puedan modificar el cargo del 20% para el uso de tarjetas de crédito en el exterior (la otra opción que se manejaba), aunque no descartó que “se pueda estar analizando en otras áreas del gobierno”.
Se trata de un manotazo de ahogado ante los errores garrafales e improvisaciones permanentes que se vienen implementando en materia de política económica, que han dejado al país con las arcas vacías y con un cepo al dólar que terminó generando situaciones insólitas.
Concretamente, pese al recargo del 20% en la compras con tarjeta que se realizan fuera de la Argentina, veranear en el exterior igual termina siendo más económico que vacacionar en el país. ¿El motivo? El dólar turista ronda los $7,10 (cifra que surge al aplicar la mencionada alícuota a la cotización oficial) y es mucho más barato que el dólar blue, que se vende en las cuevas financieras y que cuesta alrededor de $10.
En otras palabras, el Estado, que administra la compra y venta de divisas en el mercado oficial, está subsidiando los viajes de los argentinos al exterior, lo que pone en jaque a los centros turísticos locales.
El déficit turístico está provocando un agujero multimillonario. Por ejemplo, las cifras del Banco Central marcan que en los primeros seis meses del 2013, por la cuenta viajes y turismo y pasajes se fueron del país un total de US$ 4.576 millones, casi equiparando a los US$ 4.667 millones que se fueron en todo 2012. Es decir, desde que se implemento el cepo, se produjo una pérdida de más de US$ 9000 millones. Esa pérdida sería aún mayor porque muchos argentinos gastan en el exterior más de los US$ 82,50 diarios que declaran, si se suman los dólares ahorrados o comprados en el mercado paralelo.
Como si todo esto fuera poco, los “cráneos” de la Casa Rosada no tuvieron mejor idea que fijar el comienzo de clases para el 26 de febrero, con lo cual en el mercado local de turismo recortarán por lo menos una semana al periodo de vacaciones que, históricamente, se extendía hasta la primera semana de marzo.
Como era de esperar, empresarios y trabajadores pusieron el grito en el cielo, al punto que la CGT de Mar del Plata, tal como informamos ayer en nuestro diario, están preparando la convocatoria a un paro (ver aparte).
Restricciones
Según trascendió, el impuestazo en lo paquetes turísticos que prepararía el gobierno apuntaría a los viajes a Miami, el Caribe o Europa, tres destinos que aumentaron su demanda luego de implantado el cepo al dólar hace dos años atrás.
“La situación se debe estar evaluando en el Ministerio de Economía. Este tipo de medidas son aspirinas para curar un cáncer que en definitiva es la inflación. En vez de atacar a las causas siempre se va hacia los efectos”, indicó a este medio el titular de Consumidores Libres, Héctor Polino.
Las cartas están echadas: en el mundo de la improvisación K, todo es posible. Hasta las medidas más absurdas.
Oposición al recorte de las vacaciones
El presidente del Ente de Turismo de Mar del Plata, Pablo Fernández, expresó su desacuerdo con la fecha elegida para iniciar el ciclo lectivo.
«No estamos de acuerdo con la medida, por eso planteamos que había otro camino para lograr los 190 días de clases pero a su vez que todos los días de febrero integren la temporada», dijo el funcionario municipal.
El intendente de Mar Chiquita, Jorge Paredi, aseguró que el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, «ha tomado una medida apresurada y desafortunada».
«Tendría que haber consultado a los intendentes. Tomó la decisión sin llamarnos», expresó el jefe comunal.
El intendente de General Pueyrredón (Mar del Plata), Gustavo Pulti, había solicitado a la Nación y la provincia de Buenos Aires hace 20 días que se considerara iniciar las clases en marzo, pero el reclamo no fue escuchado.
En tanto, los concejales de esta ciudad por la UCR, Vilma Baragiola, quien ganó las elecciones del pasado domingo, y Maximiliano Abad, se reunieron con el ministro Sileoni para pedirle que vuelva a considerar la decisión.
Los ediles dijeron que plantearon al ministro «la propuesta de postergación del inicio de las clases al 15 de marzo, garantizando que no se perderá un solo día del ciclo lectivo», a fin de evitar perjudicar a los estudiantes y generar «un claro beneficio a todas las ciudades de la provincia» en las que el turismo es «una fuente de ingresos importante», destacaron.
El presidente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) de Mar del Plata, Raúl Lamacchia, calificó como una «locura» la medida de Educación porque «afecta de manera negativa a los centros turísticos», tanto a «empresarios como a trabajadores».
En ese sentido, anunció que están «elaborando un plan de lucha conjunta» entre distintos sectores vinculados a la actividad a fin de que las autoridades los «escuchen».
El pedido de Lamacchia es que se inicien las clases el 5 de marzo porque eso «permitiría tener todo el mes de febrero aprovechado íntegramente en materia turística y sólo se estarían tomando tres días más» del período lectivo, aseguró.
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