Se estima que para fines de septiembre las suscripciones alcanzarán apenas el 1,5% de los US$ 4.000 millones que esperaba obtener la Rosada por el actual blanqueo de capitales
La suscripción de los Certificados de Depósitos de Inversión (Cedines), la gran promesa oficial para reactivar el mercado inmobiliario y controlar el dólar blue, se encamina a un gran fracaso. A este ritmo, se estima que para fines de septiembre alcanzará apenas el 1,5% (unos US$ 60 millones) de los US$ 4.000 millones que esperaba obtener el Gobierno por el actual blanqueo de capitales.
El pronóstico se basa en que -según datos oficiales- desde el 1 de julio hasta el viernes pasado las suscripciones alcanzaron casi US$ 36 millones, apenas el 0,26% de los fondos ingresados al blanqueo de 2009. Ocurre que aún existe una elevada desconfianza hacia estos títulos, tanto que recién la semana anterior se registró por primera vez en dos meses una oferta de venta de 100.000 cedines no aplicados en la Bolsa de Comercio, y aun así no hubo compradores.
Una de las causas de esta desconfianza es que no sirvieron para reactivar el sector inmobiliario, ya que los propietarios aún apuestan a vender a un dólar celeste (y no tener que canjear cedines al cambio oficial) y prefieren no quedar involucrados con compradores cuyo dinero blanqueado tiene origen “dudoso”. Además, los títulos tampoco lograron contener la escalada del dólar blue -que esta semana superó los $ 9-, ni recomponer las reservas del Banco Central de la República Argentina, cuyas divisas ya no alcanzan para cubrir las abultadas importaciones de energía.
Por otra parte, la desconfianza hacia es-tos títulos se debe a que este año las empresas y particulares están más complicados por la inflación, y por eso no quieren gastar sus dólares (que actúan como reserva de valor) en cedines, con el riesgo ade-más de que la Unidad de Información Financiera (UIF), a cargo de José Sbatella, investigue el origen de sus fondos blanqueados. Sobre esta última entidad también preocupa su silencio: hizo tanto ruido
contra el blanqueo que ahora muchos desconfían sobre cómo tratará las denuncias por lavado del dinero y la financiación del terrorismo que surgirían luego de las adhesiones.
Por último, contra la confiabilidad de estos títulos atenta que algunos sectores tuvieron trabas burocráticas para adherir a la operatoria, como los proveedores de materiales para la construcción, que deben hacer un largo y engorroso trámite para anotarse en un registro que hasta hoy tie-ne menos de veinte inscriptos.
Aprietes a empresas
En este escenario, para intentar que el blanqueo no termine en un papelón de cara a las legislativas de octubre, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, empezó a apretar a las empresas para que suscriban cedines, con la ventaja de que podrían cambiar así sus dólares al precio del blue cuando vendan los títulos en el mercado secundario. Pero como muchas compañías no tienen fondos para blanquear, el Gobierno les permitiría hacerlo con fondos blancos, y se dice además que Moreno buscaría que destinen forzosamente el 2% de su facturación para esto.
Otra facilidad que les dio fue que quienes tengan activos en el exterior no declarados (vehículos, acciones, etcétera) podrán venderlos a un tercero que haga una transferencia hacia Argentina para comprar cedines o el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Energético (BAADE), que se destinará a inversiones energéticas de la petrolera nacionalizada YPF.
Luego de consultarlo con sus casas matrices, varias compañías decidieron no se-guir las indicaciones de Moreno, pero a otras les pareció tentadora la posibilidad de traer dólares del exterior al precio del paralelo. Así, por ejemplo, una cerealera estadounidense decidió suscribir US$ 100 millones del BAADE, y la petrolera Bridas, de la familia Bulgheroni, desembolsaría unos US$ 500 millones, aunque aún no sa-ben a qué tipo de cambio podrán vender los títulos en el mercado secundario.
Uno de los sectores más presionados por Moreno fueron los bancos, a los que se les reclamó que aporten unos US$ 1.000 millones de sus fondos propios y convenzan a sus clientes de ingresar en el blanqueo, aunque las entidades no ven ninguna ventaja de incentivar a los depositantes con un trámite burocrático y largo. Según el Gobierno, las entidades financieras ya aportaron unos US$ 10 millones para el BAADE, y se comprometieron a llegar a unos US$ 100 millones.
Por otra parte, para contener la escalada del blue, el secretario de Comercio exigió a las cerealeras que liquiden unos US$ 4.500 millones hasta octubre, para destinar una parte a “cueveros amigos”, a quienes les prometió que tendrían los dólares suficientes para hacer bajar el paralelo
Fuente: http://www.latecla.info/