Un grupo de pibes de Gimnasia y Esgrima de Rosario desesperan. De visita en el club, gritan todos los apellidos. Uno por uno. Palermo es el que ingresa último al vestuario.
Pero, ¿quién va a su lado vestido íntegramente con la ropa de Boca? ¿Es Jesús Dátolo? Sí, Dátolo. Sin sus claritos pero con la infaltable cresta, el volante del Espanyol de Barcelona está de visita en Buenos Aires, tramitando la visa de trabajo que debe renovar mientras tramita su pasaporte comunitario. Aprovecha, entonces, a seguir su ritmo ya que la Liga española está en pleno desarrollo y su equipo es una de las sensaciones: se encuentra en zona de Champions después de muchos años. Pero él está acá, recibe el afecto de su ex club y, de paso, se mete en lo que se viene. Y lo que se viene es el nuevo técnico. Y quien suena más fuerte es, justo, un hombre al que conoce bien: Julio Falcioni, el DT que lo puso en Primera. “Es un técnico que está capacitado, es un grande, lo ha demostrado con Banfield”, dice el volante, entusiasmado.
-¿Lo ves bien a Falcioni en Boca? -No soy quién para elegir el técnico, pero lo que sí puedo decir es que él me dio la posibilidad de debutar en Primera, estoy muy agradecido. Si viene, sé que hará lo mejor. Boca no está pasando su mejor momento, sabemos que acá hay potencial y que esto es momentáneo. Hay compañeros que pueden revertir la situación.
El, aclara, no está pensando en volver. No quiere generar falsas expectativas con su presencia. Extraña, y se le notó por los abrazos con todos, pero su momento hoy es en Europa. Se fue a Nápoli primero, pasó por el Panathinaikos de Grecia y ahora recaló en el equipo de Mauricio Pochettino. “Uno siempre extraña, Boca es un mundo aparte. Pero también tengo un desafío importante en Europa, estamos haciendo las cosas muy bien y estoy ilusionado. Pero sigo pendiente de Boca”, cuenta. “Fueron momentos inolvidables los que pasé acá, alguna vez sueño con volver. Hoy (por ayer) la pasé muy bien con mis compañeros y con la gente nueva”, agrega.
Se nota que todavía se siente uno más. Por eso es que trotó toda la mañana con Palermo, charló con los nuevos y con los de siempre. No hubo necesidad de demasiada presentación. De paso, y porque es inevitable, también habla del Barcelona y el Real Madrid. “Son dos monstruos, no se puede decir nada, es una diferencia abismal. Pero para el Espanyol es bueno estar en puesto de Champions”.
Está de visita, no más. Más allá de que unos hinchas le pidieron al pasar que se quedara en Boca. Por el momento, el viernes se vuelve a España. Quizá algún día…
Fuente: Olé