Crimen y furia en Altos de San Lorenzo: el acusado sigue prófugo

Se hicieron dos allanamientos en viviendas que el domingo se salvaron de los incendios. El imputado podría entregarse. Allegados a Golbert Rocha Otarola despidieron sus restos

Mientras los allegados a Golbert Rocha Otarola, el joven boliviano de 22 años asesinado en Altos de San Lorenzo, despedían ayer sus restos, la policía hacía dos allanamientos en la zona en busca del presunto homicida. No hubo suerte.

“El sospechoso sigue prófugo y tampoco se encontraron elementos de interés”, dijo un investigador consultado por Trama Urbana.

Como se ha venido informando, el crimen ocurrió a eso de las 17 del sábado, cuando Golbert y un amigo fueron a 24 bis y 87 para comprar una cerveza. Apareció un grupo de entre seis y ocho jóvenes, uno de los cuales les habría pedido 10 pesos. Como los muchachos se negaron, se retiró ofuscado, pero volvió a los pocos minutos con un arma y disparó contra los amigos. Detonó la pistola al menos dos veces, impactando uno de los tiros en la cabeza de Rocha Otalora, quien fue trasladado de urgencia al hospital San Juan de Dios. Ahí falleció.

El principal acusado fue oficialmente identificado como Alejandro Ariel Acosta, de 20 años. Los allegados a la víctima están convencidos de que buscó refugio en el mismo barrio. Por eso, y por las amenazas, delitos y ataques previos que dicen haber sufrido a manos de la misma banda, el domingo prendieron fuego cuatro casas vinculadas a aquel grupo, en 24 entre 86 y 87; 24 entre 88 y 89; 23 bis y 86, 25 y 86.

En base a los elementos obtenidos por los pesquisas de la DDI, la comisaría Octava y el Distrito Villa Elvira, el fiscal Tomás Moran había requerido cuatro órdenes de allanamiento: dos de esos domicilios sucumbieron bajo las llamas y los otros dos fueron registrados ayer, en 85 entre 25 bis y 26; y 89 entre 21 y 22.

Acosta no estaba en ninguno de esos sitios, pero no se descarta que en las próximas horas se entregue. Es que allegados al mismo admitieron estar atemorizados por la ola de furia vecinal que promete alcanzarlos. Por ahora, el barrio está en calma y bajo una fuerte custodia.

Fuente: Diario Hoy