Ocurrió en 118 bis entre 523 y 524. Dos jóvenes le pidieron un pan a la dueña de casa, de 70 años. Ella abrió y se inició la pesadilla. Robaron 6.000 pesos, alhajas y hasta una dentadura postiza. Cayeron tras una persecución
Elba Giménez tiene 70 años y ayer a las 7.30 de la mañana puso la pava al fuego para preparar unos mates en su casa de Tolosa. Enseguida se dispuso a ponerle mermelada a unas galletitas y escuchó que golpeaban la puerta.
La mujer abrió la persiana de la ventana y se encontró con dos jóvenes vestidos con los chalecos naranjas con el logo de la Municipalidad de La Plata. Uno de los visitantes le dijo: “Abuelita no me das un pan”, y ella les abrió para entregarle lo que habían pedido.
Así cayó en la treta de los desconocidos, los que con total brutalidad redujeron a Elba y a su esposo, Ramón Benítez, de 85 años, al que balearon la mano derecha, le quebraron un dedo de la mano izquierda de un pisotón y le provocaron cortes en la cabeza y en el pecho.
Todo ocurrió en la vivienda del matrimonio de jubilados ubicada en 118 bis entre 523 y 524. Trama Urbana charló con las víctimas, las que regresaron a la finca luego de ser atendidos en el Hospital Gutiérrez.
Elba sufrió un corte en el cuero cabelludo tras recibir un culatazo. Ella se ocupó de repasar casi cada instante del feroz asalto.
“Me engañaron. La hicieron bien. Cuando los vi uno tenía las bolsas con residuos que había sacado anoche (por anteanoche)”, detalló Giménez. Ni bien se metieron en la casa, los delincuentes actuaron con extrema violencia.
Ramón estaba en la cama y lo sacaron a los empujones. “Viejo queremos la plata”, le gritó uno de los sujetos.
“Los dos estaban armados y mi papá se puso mal y los quiso echar. Agarró el caño del revólver y en medio del forcejeo se disparó el arma. La bala le rozó la mano derecha”, contó Beto, uno de los hijos de los jubilados.
Los asaltantes hicieron tirar boca abajo a Elba y agarraron del cuello a Ramón. Lo zamarrearon. Hicieron impactar su cuerpo varias veces contra un ropero. “Es que querían más plata y no teníamos”, precisó la damnificada.
Tras más de cinco minutos de terror los malvivientes se fueron con unos 6.000 pesos, alhajas de fantasía, un celular y hasta con una dentadura postiza de Ramón.
Elba entró en shock. “A mi esposo le chorreaba sangre de la cabeza. La cama, el piso, las paredes estaban manchadas de sangre”, describió la mujer. Nerviosa, ella buscó ayuda en la casa de una vecina. Unos minutos más tarde llegaron policías de la comisaría Sexta y por las descripciones que dio Elba al 911 pudieron atraparlos.
Los delincuentes, uno de 18 y otro de 19, fueron detenidos luego de una persecución que terminó en una vivienda de 122 y 520. En ese lugar los efectivos secuestraron las pertenencias de los jubilados y un revólver calibre 32 largo.
“Cuando los encontramos a los ladrones, iban corriendo por 120 y 520. Le dimos la voz de alto y uno de ellos nos apuntó con un arma de fuego y gatilló varias veces, pero las balas no salieron”, indicó uno de los policías que participó del procedimiento.
Elba, sentada en un sillón junto a Ramón, y dos de sus diez nietos, con lágrimas, se consoló: “Al menos estamos sanos y salvos”. Ella está convencida de que los ladrones se fueron por una mentira piadosa suya: les dijo que su hijo estaba por llegar.
Los aprehendidos quedaron imputados por tentativa de robo calificado con intervención de la UFI nº 2 del fiscal Tomás Morán.
Fuente: Diario Hoy