Fue en comunicación telefónica, cuando el jefe de bloque le aseguró que tenía 134 pero contaba a varios monobloques y no encontraba a dos propios. La presidenta ordenó no tomar riesgos y fue así como Mirkin y Eliceche renunciaron a sus cargos en Tucumán y en Chubut. Las polémicas licencias retroactivas.
La presión de los líderes de la oposición en Diputados para evitar el quórum en la sesión que tratará el memorándum con Irán logró al menos enfurecer a Cristina Kirchner.
Es que la presidenta estalló cuando supo que, tal como había adelantado LPO, Agustín Rossi contaba con 134 diputados para dar el quórum, cinco más que lo necesario, pero entre ellos sumaba a varios monobloques de difícil confianza.
Según pudo saber LPO, a los gritos, el lunes por la noche Cristina le dijo a Rossi que para no correr riesgos sumara a los dos diputados que habían asumido cargos en sus provincias.
Se trata de la tucumana Miriam Mirkin y el chubutense Carlos Eliceche. La primera es ministra de Desarrollo Social y para eso presentó su renuncia como diputado mientras que la situación del diputado es más compleja: para asumir como jefe de Gabinete pidió licencia sin goce de sueldo. No le darán ese beneficio.
El dibujo de urgencia será extenderles una licencia hasta mañana mismo que habilite sus labores hasta ahora y les permitan sentarse en sus bancas.
“Se podía llegar sin ellos. Pero había dos diputados que no aparecían”, señalaron en el bloque. Serían dos de la provincia de Buenos Aires y una de las sospechadas es Mabel Müller, la ex duhaldista que reporta al Gobierno hace años.
Müller sorprendió en el plenario de la comisión al decirle algunas palabras a Andrés “El Cuervo” Larroque, en aparente desacuerdo en que le haya dicho “atorranta” a la diputada del PRO Laura Alonso.
“No va a haber votos en contra ni disidencias. El número estaba sin Mirkin y Eliceche, pero tuvimos que cambiar la estrategia porque la oposición había presionado mucho a quienes van a acompañarnos. Los nuestros están todos acá y votan con nosotros”, garantizó a LPO un diputado al tanto de las negociaciones.
Mirkin presentó su renuncia a la banca en enero y asumió como ministra de Desarrollo Social de Tucumán. La Cámara no se la aceptará y la recibirá en su banca. El caso de Eliceche es más complejo: pidió una licencia con goce de sueldo y juró como jefe de Gabinete de Chubut.
Como la Cámara debía tratar su período por las extraordinarias lo hará pero sólo hasta el 27, para luego darle la licencia definitiva en marzo. Para ambos se abre una grieta legal: la ley de ética pública impide ejercer dos cargos en simultáneo y es por eso que la oposición de Chubut ya advirtió que objetará la firma de Eliceche este mes.
En el bloque ya confirmaron hoy que los 109 propios arribados a Capital Federal que mañana estarán temprano en el palacio. Se suman los siete santiagueños, los tres neuquinos, los cuatro de Nuevo Encuentro y los dos pampeanos.
Con las dos reincorporaciones sólo harían falta cuatro para el quórum, que pueden conseguirse con el salteño Walter Wayar (Frente Peronista Federal), el sindicalista Rubén Ledesma, el santafesino Juan Carlos Forconi y el fueguino Jorge Garramuño. Se agregaría María Cristina Fiore Viñuales (Renovador de Salta) y algunos todavía confían en la catamarqueña Mariana Vaute, ex del Frente Cívico y Social.
No hallado por la oposición, el salteño Alfredo Olmedo, aliado a Macri y rival de Urtubey en 2011, confirmó que dará quórum y hasta presentó un proyecto que propone prohibirle la palabra al diputado que no ingresa al recinto antes de que suene la campanita.
“A nosotros nos pagan por ir a trabajar y como cualquier trabajador, la inasistencia al lugar de trabajo tiene sus consecuencias”, argumentó.
Aun así, los diputados decisivos tampoco le dieron las certezas a Rossi que le permitieran dejar tranquila a Cristina y no dejar a dos gabinetes provinciales incompletos por un día.
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