En un mes se agotó la mitad del cupo para hacerlo sin impuestos; YPF fue la que compró más, seguida por Esso.
«Desde que recuperamos YPF no hay colas en las estaciones de servicio», remarcó la presidenta Cristina Kirchner al cierre de la 18» Conferencia Industrial que organizó la Unión Industrial Argentina (UIA) en noviembre del año pasado. Repitió una frase similar, que se convirtió en una apostilla habitual cada vez que la primera mandataria se refiere a la nacionalización de la petrolera, la semana pasada, en un acto que compartió en Chubut con su timonel Miguel Galuccio.
La afirmación de la Presidenta reivindica el incremento en la producción de combustibles que llevó a cabo la gestión estatal. No hace referencia, sin embargo, a otro dato importante: la combinación entre el creciente apetito de los automovilistas, la proliferación de feriados -promueven el turismo y el consumo de combustibles- y una oferta amesetada, que obligó a las petroleras a hacer una fuerte importación de combustibles en el inicio del año para atender la demanda de vacaciones.
Un dato pone en evidencia la estrechez de la oferta doméstica en comparación con el consumo: las empresas no sólo compran gasoil en el exterior, un producto que muestra un déficit crónico en la Argentina, sino también nafta súper, que hasta hace pocos años se exportaba.
La propia YPF, que lidera la venta en surtidores con más de un 50% del mercado, también lleva la delantera en las compras de nafta al exterior. En lo que va del año llegaron al país dos buques por cuenta de la empresa nacionalizada.
Según fuentes oficiales, solicitó a fines del año pasado autorización para importar aproximadamente 60.000 metros cúbicos (m3) bajo el régimen de exención de impuestos a las naftas que está contemplado en el presupuesto de la Nación para este año. Lo hizo en el contexto de la convocatoria que la Secretaría de Energía, a cargo de Daniel Cameron, abrió el 3 de diciembre del año pasado.
Axion, la petrolera de la familia Bulgheroni y la china Cnocc, pidió permiso para traer otros 20.000 m3. Mientras que Shell, la única empresa que no tiene producción propia de petróleo en el país y tampoco cosecha un vínculo aceitado con el Gobierno, repetirá entre marzo y abril una operación similar.
Hasta ahora, Oil, la empresa de Cristóbal López, y Petrobras no pidieron autorizaciones para importar sin impuestos.
En el Gobierno llamó la atención que entre las tres empresas se llevaron en los primeros meses del año casi la mitad de los 200.000 m3 exentos para 2013 (más un plus) que autoriza el Presupuesto. El año pasado fue, además, la primera vez que se aprobó la compra sin gravámenes de naftas al exterior.
El precio por m3 de la importación es de US$ 960, a lo cual la exención impositiva permite restarle 320 dólares. Pese a los incrementos de precios que aplicaron las empresas en los últimos meses, esos US$ 640 que deben desembolsar les genera una pérdida.
CUENTAS NACIONALES
La importación de combustibles les pega de lleno a las cuentas nacionales. En 2012, de acuerdo con datos oficiales, las compras al exterior fueron equivalentes a casi tres de cada cuatro dólares del superávit comercial, que llegó a los US$ 12.690 millones. Mientras que el país gastó US$ 9266 millones para traer la energía que a principios del kirchnerismo le sobraba a la Argentina, cuando la economía estaba peor y la producción de hidrocarburos, mejor. Demasiado para una administración que debió imponer el cepo al dólar debido a la falta de divisas extranjeras. Desde la mirada del Gobierno, sin embargo, eso es algo más tolerable que las colas en las estaciones de servicio.
Hay varios motivos que estimulan la importación de combustibles. Por ejemplo, las dificultades climáticas en algunas caletas patagónicas, que disminuyeron la carga de crudo en las refinerías. Pero sobre todo el incremento en la demanda, que no se enteró del estancamiento de la economía. YPF, por ejemplo, sostiene que aumentó 4% la venta de naftas en 2012, pero no alcanzó para cubrir el crecimiento del consumo, que fue del 7,7 por ciento.
Según sus números, la mayor petrolera del país redujo un 54% la importación de naftas el año pasado. Fuentes de la empresa reconocieron, sin embargo, que «diciembre y enero son meses de más consumo, por lo cual hay una importación mayor, especial y de previsión ante la demanda de vacaciones».
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