Un hombre será admitido como varón trans por dicha fuerza de seguridad incluso antes de tener su DNI actualizado. Además, comenzará un tratamiento hormonal que complementará la formación de su nueva identidad
Por primera vez, un oficial de la Prefectura Argentina fue reconocido como varón trans inclusive antes de tener su DNI actualizado con el género autopercibido. Se trata de un hecho histórico y una demostración de que el cambio cultural avanza más allá de las leyes, en momentos en que el tema de la diversidad sexual está en debate en todo el mundo.
El de Diego (el oficial que por el momento prefiere reservar su identidad) es un caso emblemático porque es el primero de Prefectura Argentina y Gendarmería Nacional a quien se le reconoce su identidad de varón trans.
«Estoy muy contento porque ya no tengo que mentirle a nadie, y lo que es más importante: ya no tengo que negarme a mí mismo», afirmó Diego, que ayer recibió su primer uniforme de gala masculino.
El dato del uniforme, que parece un detalle superfluo, es la muestra efectiva del reconocimiento de la identidad autopercibida, explicó el oficial.
Desde ahora, el uso de la pollera, que formaba parte del uniforme de gala obligado para Diego para cada ceremonia o acto protocolar, será parte de su pasado.
Cuando fue sancionada la Ley de Identidad de Género, el joven de 29 años sintió que podía empezar a pedir lo que le correspondía: «Mi verdadera identidad, algo de lo que tengo certeza hace mucho tiempo y que no podía ejercer».
Por eso, además del reconocimiento de su identidad a nivel profesional, inició un tratamiento hormonal que le ayudará a configurar su identidad de varón.
Diego agradeció la labor del Centro Integral de Género, que por resolución ministerial asesora además en otros temas como maltrato o acoso laboral, ya que ante su planteo le respondieron «que no hacía falta esperar a tener el nuevo DNI para poder cambiar el nombre en los registros y legajo pertenecientes a la fuerza».
Además, «vinieron al edificio a dar una charla al personal. Estoy agradecido a ellos y a los integrantes de ATTTA, organización que trabaja en defensa de los derechos del colectivo trans», destacó.
Sancionada el 9 de mayo de 2012, dos años después de la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley 26743 (de Identidad de Género) es «la mejor del mundo porque rescata la identidad de la persona, su verdad, su libertad», reivindicó César Cigliutti, titular de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).
La norma obliga al Estado a garantizar el acceso a la documentación y a los tratamientos y cirugías de readecuación en hospitales, obras sociales y prepagas.
Pero su mayor mérito fue haber abierto la puerta para que, detrás del derecho a la identidad, se hagan efectivos todos los demás derechos en materia de salud, trabajo, educación y vivienda.
Desde la sanción de la norma, «unas 1700 personas trans en todo el país (aproximadamente el 80% de mujeres trans y el 20% de varones trans) obtuvieron su DNI con los datos de acuerdo a la identidad autopercibida, lo que demandó una gran coordinación entre el Ministerio del Interior y el Registro Nacional de las Personas», precisó Esteban Paulón, titular de la Federación Argentina de Lesbianas Gays Trans y Bisexuales (FALGTB).
«Tanto la identidad de género como el matrimonio para las parejas de igual sexo son causas que van de la mano en el mundo, porque avanzan a hacer plenos los derechos humanos de todos», dijo Paulón, quien señaló que «a poco de que los países tienen su ley de matrimonio igualitario comienzan a discutir la identidad de género».
«La igualdad debe ser global o no será igualdad plena, y esto es cuestión de tiempo», concluyó.
Fuente: Infobae