Las burdas embestidas contra el poder judicial permitieron reconocer en la concepción asimétrica de poder que tiene la Presidente con la Justicia ARGENTINA.- La Republica necesita ser defendida a tiempo. La larga disputa con Clarín fue corriendo el telón y dejó al descubierto los verdaderos objetivos del gobierno, que a la fecha maneja en forma directa o indirecta más de un 75% de los medios.
La ley que permite al ejecutivo intervenir las empresas privadas sin injerencia de la justicia, vulnera el principio de la propiedad privada y aparta al poder judicial de su legítima función, cercenando derechos inalienables del propietario.
Las burdas embestidas contra el poder judicial y la manifiesta intención de someter sus decisiones a sus propios intereses, permitieron reconocer en forma incontrastable la concepción asimétrica de poder que tiene la Presidente, con relación a la Justicia.
Una sentencia adversa ha significado, para el Ministro de Justicia Y Derechos Humanos Julio Alak un “alzamiento”, en tanto la Cámara Civil y Comercial que otorgó una precautoria a favor del grupo Clarín, mereció por parte del Señor Jefe de gabinete Juan Manuel Abal Medina, el epíteto inaceptable de “cámara de mierda”.
Por fin la expropiación del predio de la Sociedad Rural debe leerse desde una concepción de poder inmune, ante la poca sutileza de las estrategias oficiales.
Esta acción, inspirada en trasnochadas ideologías setentistas y motorizadas en una inocultable y frustrada vocación por la lucha de clases, agrede más de un siglo de existencia y trayectoria ininterrumpida de esa asociación.
La sociedad argentina no es fértil a una lucha de clases, pero se comienzan a notar heridas y divisiones, que hacen mucho daño a la convivencia, advertencia, que también realizaron los obispos en el último documento episcopal.
La oposición debe tomar nota del aceleramiento en la toma de decisiones por parte del gobierno y el rumbo que las inspira.
Bajo ningún concepto es condenable la ideología de un gobierno, pero, cuando éste ataca la libertad de prensa e intenta monopolizar la información, cuando se desconoce el principio de la propiedad privada de los medios de producción, cuando se llega a proponer la elección lisa y llana de los jueces y se amenaza con «democratizacion» del Poder Judicial, y cuando además, sin ningún tipo de consulta, se expropia una institución de 126 años que representa no ya a encumbrados estancieros porteños sino al universo de la actividad ganadera argentina, estamos ante un manifiesto ataque a la República y sus instituciones políticas, económicas y productivas.
La oposición debería medir la gravedad de los sucesos y la evolución del intento de cambio político que nos está conduciendo a un régimen autocrático con pensamiento único y mandato perdurable y asumir que las actitudes impávidas del presente solo serán complicidades del futuro.
Con absoluto apego al régimen republicano y democrático, debe construirse desde ya, en todos los ámbitos de la república, el dique capaz de contener el desmadramiento institucional en ciernes. La república lo necesita.
Fernando S. de San Román para El Intransigente