En Boca confían en cerrar su vuelta antes del 6 de enero. Las diferencias ya no son tan grandes.
Jerarquía. Si algo busca Carlos Bianchi para su Boca, son hombres que hagan la diferencia desde un virtuosismo superior a la media. No es cuestión de traer por traer, sino de enriquecer realmente la plantilla con características que no estén presentes hoy. Por eso le interesa Fernando Gago, más allá de que sus principales preocupaciones estén atrás y adelante, donde busca un central de Copa y un punta por afuera que reedite, en versión 2013, lo que hace 15 años empezaron a gestar Guillermo y Palermo.
En eso andan los dirigentes, tratando de satisfacerle el paladar. Y por el que más avanzaron en estas horas es por el volante del Valencia y de la Selección argentina. “La negociación avanza y no creo que vaya a caerse, sobre todo por lo que significaría tener en Boca a un jugador de esa categoría”, dice un allegado a la negociación.
La historia es así: Gago quiere radicarse en la Argentina junto a su mujer, Gisela Dulko, y entonces le pidió al presidente Daniel Angelici un contrato largo, de cinco años. ¿Caro? Sí, para el presupuesto de un club argentino que además tiene que hacerles frente a obligaciones importantes con Carlos Bianchi y -se supone- con JR Riquelme. ¿Qué ofrece Gago? Extender el plazo de pago. Que el dinero a percibir por ese lustro no se cobre dentro de ese período sino darle facilidades hasta tres años más allá de la finalización.
“Estamos encaminados”, se ilusionan desde Boca, a partir de que se achicaron las diferencias entre lo que pretendía Gago y lo que Boca estaba dispuesto a pagar”. Ese, igual, no sería el fin de la historia: después habrá que viajar a Valencia para negociar su salida. Pero en el club son optimistas. ¿Será el regalo de Reyes?
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