Los insurgentes sirios se enfrentan a las tropas de Asad y Brahimi viaja a China

DAMASCO — Los insurgentes sirios y las tropas del régimen apoyadas por combatientes palestinos se enfrentaban este martes cerca de Damasco, mientras el emisario internacional de la ONU y la Liga Árabe, Lajdar Brahimi, viajaba a China para tratar de poner fin a la violencia.
En el primer día después de la fiesta musulmana de Aid al Adha -durante la cual se realizó un intento fallido de instaurar un alto el fuego mientras se reanudaban los combates, los atentados con coche bomba y los ataques aéreos-, una organización no gubernamental indicó que más de 500 personas habían muerto en esos cuatro días.
El fracaso de la tregua fue condenado enérgicamente por Catar, cuyo primer ministro, el jeque Hamad bin Jasem al Thani, dijo que la comunidad internacional se estaba convirtiendo en cómplice de una «guerra de exterminio».
Por el momento no ha habido informaciones sobre víctimas, pero el Consejo General de la Revolución Siria, una red de militantes en el país, dijo que había violentos combates entre el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) y las fuerzas palestinas.
Rami Abdel Rahman, el director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), indicó que el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General, partidario del régimen de Bashar Al Asad, había unido sus fuerzas a las del ejército sirio después de que los combates se extendieran a su campamento.
Hay más de 510.000 refugiados palestinos viviendo en Siria y muchos de sus dirigentes apoyan al régimen del presidente Asad.
En otras regiones de Siria, los militares reanudaron este martes sus bombardeos contra la ciudad y la provincia de Alepo (norte), la ciudad de Homs (centro), la provincia de Dera (sur) y la provincia de Idlib (noroeste), informó el OSDH.
Los aviones del régimen también bombardearon la ciudad de Maaret al Numan, en Idlib, donde los enfrentamientos continúan desde que los insurgentes se apoderaran de la ciudad, el 9 de octubre, cortando una vía crucial para el paso de los suministros militares a lo largo de la autopista que va de Alepo a Damasco.
El emisario especial de la ONU y la Liga Árabe, el diplomático argelino Lajdar Brahimi, llega a China este martes después de haber visitado el lunes Moscú, donde dijo que la situación en Siria era «mala y estaba empeorando».
El lunes, Rusia pidió un diálogo internacional con el régimen de Asad, pero ese llamamiento fue rechazado por Turquía, un país crucial en la región. «El gobierno de Turquía no dialogará con las autoridades sirias, que continuaron masacrando a su propio pueblo» durante la fiesta musulmana del Aid al Adha, declaró este martes el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu.
El OSDH afirmó que el lunes el régimen sirio lanzó sus ataques aéreos más fuertes hasta la fecha, realizando más de 60 incursiones en todo el país.
También se señalaron dos ataques con coche bomba dentro y en las afueras de Damasco, mientras continuaban los enfrentamientos en las afueras de la capital y en otras grandes ciudades.
Según el OSDH, 124 personas murieron el lunes, incluyendo a 56 civiles.
Esta organización, con sede en Gran Bretaña, cuenta en Siria con una amplia red de militantes, abogados y médicos en hospitales civiles y militares y afirma que sus balances incluyen a las víctimas civiles, militares y rebeldes.
La sublevación, que comenzó en marzo de 2011 como un movimiento pacífico, se ha militarizado a medida que era contrarrestada con una brutal represión estatal, dejando más de 35.000 muertos hasta la fecha, según unas organizaciones de defensa de los derechos humanos.
Muchos insurgentes, al igual que la población, son musulmanes sunitas en un país dominado por un régimen minoritario de alauitas, una rama del islamismo chiita.