Por Santiago Fioriti – María Eugenia Duffard
Cada sector del partido impulsa una política de alianzas distinta y no logran coordinar una estrategia común.“A los radicales nos codician todos porque somos buenos”, dice Mario Barletta, el presidenta de la UCR, con tono festivo. ¿Será así? ¿O será que el radicalismo está dispuesto a hacer concesiones en pos de encontrar el rumbo junto con otras fuerzas opositoras? Por lo pronto, Hugo Moyano ya no parece tan malo para aquellos de paladar fino. Mauricio Macri dejaría de ser un límite para un sector y Hermes Binner volvería a ser el gran aliado para quienes se sienten el ala progresista del partido. El problema es que todos no pueden convivir debajo del mismo paragüas.
A poco más de un año para las legislativas y en pleno debate por la posibilidad de que Cristina Kirchner se decida a encarar la re-reelección, en la UCR se sacan chispas.
Mails agraviantes, críticas por lo bajo y también a viva voz. En lo único que parecería coincidir la conducción de Barletta, el alfonsinismo puro, los que le hacen un guiño a Macri y el sector que aún sueña con un despegue de Julio Cobos es que es tiempo de reposicionar al partido como alternativa al kirchnerismo.
“De recuperar nuestra identidad tratando de apaciguar la ansiedad de quienes nos quieren colocar más cerca de uno que de otro”, afirma Barletta.
Mientras, cada uno hace su juego.
El jefe de la bancada de la UCR en Diputados, Ricardo Gil Lavedra y un grupo de dirigentes de la Capital se reunió con Macri la semana pasada para avanzar en la autonomía de la Ciudad y se desató una tormenta.
Desde el ex presidente del comité porteño, Carlos Más Vélez hasta Nito Artaza y Leandro Illia pusieron el grito en el cielo y anticiparon que avanzarán en un armado independiente. Leopoldo Moreau también se rebeló: “ Es un desatino la reunión con Macri . Ideológicamente nos coloca al lado de un conservadurismo prejuicioso y tilingo”, dijo a Clarín .
En el PRO, encima, aunque no pudieron difundir la foto de aquella cita (“hubiera sido mucho para nosotros”, dijo uno de los radicales que asistió a Bolívar 1) aprovecharon para reposicionar a Macri con vistas a 2015 y recordaron que tienen vínculos aceitados con varios intendentes radicales. Federico Pinedo y Gabriela Michetti hacen el resto silenciosamente. Cada vez que pueden, en el Congreso, advierten que si la Casa Rosada “va por todo” habrá que pensar en “ser generosos” y “hacer un gran armado”. Tienen puentes tendidos y una excelente relación con Oscar Aguad y con Ernesto Sanz.
Alfonsín siguió refunfuñando desde Sudáfrica, donde asistió junto con Binner del encuentro de la Internacional Socialista.
Para Alfonsín, Macri es una barrera.
Quienes hablaron con él contaron que pidió que su sector se plante firme para tratar de hacer un acuerdo nacional con el FAP, en detrimento de quienes prefieren pensar en acuerdos distritales para 2013.
Otros coquetean con alianzas que hablarían de un cambio en la UCR. Lo asumió el propio Sanz, poco después de cenar con Moyano y un grupo de sindicalistas: “Yo con el Moyano de hace cuatro meses no hubiera tenido ninguna coincidencia, pero con el que habla de poner límites, con el que pide por el salario familiar y con el que reclama por la suba del mínimo no imponible, sí coincido”.
Fuente: Clarín