LE ROBAN Y LO TORTURAN CON BOLSA EN LA CABEZA

Un hombre fue asaltado con violencia dos veces en su casa. La víctima trabaja como reparador de TV. Además de dinero, le robaron cientos de controles remotos.

«No sé si volverán, pero por las dudas yo voy a armarme. Ya no tengo nada para darles, porque robaron todo. Y antes de que me den un tiro a mí o a mi mamá, se los voy a dar yo». José Ross está indignado. Y no es para menos.

En poco más de dos semanas, según su denuncia, sufrió dos violentos asaltos en su casa, situada en barrio San Jorge, en Tucumán.

El primer atraco, afirma Ross, ocurrió la noche del jueves 7. El hombre, de 34 años, estaba preparándose para ir a dormir. De pronto, escuchó gritos, se levantó y se dio con que los delincuentes ya habían ingresado a su propiedad.

En la vivienda, situada en calle Rondeau al 2.900, contabilizó cuatro desconocidos. «Todos estaban armados», aseguró. Ross trabaja reparando televisores, reproductores de DVD y otros electrodomésticos.

«En estos tres años había ahorrado U$S 10.000. Pero esos tipos no sabían del dinero, porque ni siquiera se lo había contado a mi mamá. Yo creo que ellos vinieron porque creyeron que mi hermano había vendido su moto y me había entregado la plata. Pero cuando nos encañonaron a mí y a mi madre no tuve otra opción que darles todo eso», aseveró.

La casa del denunciante está en construcción. En la entrada y en los pasillos hay montículos de arena y ladrillos a la espera de la llegada de los albañiles.

«Después de lo que pasó mi idea era cerrar el frente. Por eso, conseguí $ 3.000 y estuve preparando todo. Pero los tipos me ganaron de mano. Estoy seguro de que fueron los mismos que habían venido antes», dijo.

La vez pasada, afirma Ross, los ladrones sustrajeron sus ahorros, unos 200 o 300 controles remotos que tenía para vender, reproductores de DVD, un televisor y otros elementos. «Me dejaron sin nada», añadió el muchacho.

Asegura que los ladrones recorrieron su casa durante unos 25 minutos. «Eran muy violentos. Gritaban: ’¡matala a la vieja!’ Y yo no podía saber qué estaban haciendo. Fue un momento terrible. Después, me pusieron una bolsa plástica en la cabeza y yo empecé a asfixiarme. En un momento no pude más, me zafé las manos y la rompí. Tuve miedo de que me dispararan, pero solamente me encañonaron y me dijeron que no hiciera nada», indicó.

No sabe en qué se marcharon los ladrones. «Pero probablemente hayan estado en al menos un auto para poder llevarse todo eso», dijo.

Los investigadores no tienen sospechosos, y aseguran que todavía deben atar varios cabos. Mientras tanto, Ross está bastante enojado. «En este barrio las cosas han cambiado mucho. Yo me crié acá, y nunca habían ocurrido cosas así. Te podían hurtar las zapatillas, pero así, nunca», señaló, preocupado.

Fuente: Crónica