El ex baterista del grupo Callejeros volvió a declarar ante la Justicia a partir de supuestas contradicciones en sus indagatorias anteriores. El músico insistió en que se trató de un “accidente” y expresó que los peritos “se equivocaron”.
Eduardo Vázquez, el ex baterista de Callejeros, insistió hoy que la muerte de su ex esposa, Wanda Taddei, ocurrida en febrero en su casa del barrio porteño de Mataderos, fue un «accidente» y dijo que los peritos «se equivocaron».
Al finalizar la ampliación de la declaración indagatoria a la que el músico fue sometido por la jueza de instrucción Inés Cantisani, su abogado, Martín Gutiérrez, dijo a Télam que su asistido «aclaró algunos aspectos técnicos y reiteró lo que viene diciendo desde siempre».
En las dos horas que permaneció en el juzgado, Vázquez fue consultado sobre lo ocurrido la madrugada del 10 de febrero, cuando mantuvo una discusión con Wanda que terminó con la joven quemada en gran parte de su cuerpo, hecho por el que murió 11 días después en el hospital del Quemado.
El ex baterista de Callejeros reiteró que él estaba sentado en el futón del living y Taddei de pie cuando se produjo el «accidente», el cual, según su versión, se produjo porque él prendió un cigarrillo y ella se incendió debido a que ambos estaban salpicados con alcohol luego de que ella manipulara una botella.
«La abracé con la colcha para apagarla», relató el músico que fue su primera reacción tras el hecho, y consideró que «de todas estas cosas se hizo como una ficción».
El abogado Leonardo Rombolá, representante de la familia Taddei, dijo que en esta ampliación de indagatoria Vázquez fue acusado por primera vez de «haber matado a su esposa habiéndola rociado con alcohol y con un encendedor», precisión surgida tras peritajes realizados en la causa.
«Vázquez dice que los peritos se equivocaron, intenta controvertir sus dichos e insiste en que quien estaba sentado en el futón era él», explicó el abogado querellante.
Según los peritajes efectuados en la causa, en el momento en que Wanda terminó quemada se encontraba desnuda, sentada en el futón del living, ya que presenta una quemadura en toda la espalda, excepto en la región del omóplato derecho, la única parte que tenía apoyada contra el mueble.
Además, la región que más quemaduras presenta es la de sus órganos genitales, en coincidencia con el sector del futón que apareció más quemado.
En cambio, no tiene quemado el reverso de las manos, una señal de defensa, según la interpretación de los peritos.
Rombolá tambien dijo que Vázquez tampoco pudo revertir el peritaje que afirma que es imposible que Wanda se haya prendido fuego sólo por el hecho de que su marido prendió un cigarrillo.
Un estudio hecho con cigarrillos Marlboro y Derby, las marcas que fuma el músico, arrojó que al tomar contacto con alcohol se apagan si están prendidos, dijo el letrado.
Tras la declaración la jueza Cantisani debe decidir la situación procesal de Vázquez, quien actualmente goza en la causa de una «falta de mérito» dictada por Eduardo Daffis Niklison, actualmente de licencia.
En caso de procesarlo por «homicidio agravado por el vínculo», la jueza ordenaría la detención del músico, ya que la única pena prevista para este delito es la de prisión perpetua.
El hecho por el que murió Taddei ocurrió cuando Vázquez y su esposa protagonizaron una fuerte discusión en su casa, aparentemente porque el músico demoró su regreso tras un ensayo de la banda y Wanda le recriminó las reiteradas llegadas tarde.
En medio de la discusión, Wanda quedó rociada con alcohol y luego su cuerpo se prendió fuego, por lo que sufrió graves quemaduras mientras que Vázquez tuvo lesiones más leves.
Tras 11 días de agonía, la mujer murió en el Hospital del Quemado, mientras que el músico estuvo detenido hasta que el juez Daffis Niklison lo excarceló.
En abril último, los hijos de Taddei declararon mediante el sistema de «Cámara Gesell» y el menor de ellos, de 6 años, dijo que esa noche él estaba despierto, escuchó gritos y luego a su mamá decir: «Me vas a matar».
El niño también oyó «chancletazos», que le pegaban a su madre y que luego la tiraban a la pileta.
El otro hijo de Wanda, de 9 años, declaró «que había vivido momentos de violencia, donde ha visto a Vázquez pegándole, contra un auto, trompadas a la propia madre», según dijo Rombolá.
Fuente: Télam