El Estado debe ser garante activo en cuestiones de seguridad, de presencia social, de educación, de transportes, etc. En eso todos estamos de acuerdo. Pero cuando el Estado nacional, hace que esas atribuciones no se puedan ejercer desde los estados provinciales, en este caso desde la Ciudad, eludiendo su apoyo en cuanto a recursos, en cuanto a consensos, diálogo, entonces estamos hablando de una grieta de la democracia. Una grieta que atenta contra la vida de los ciudadanos.
¿Vamos a seguir hablando cada uno por su lado, haciendo oídos sordos o vamos a actuar definitivamente y como corresponde para evitar que la seguridad ciudadana sea atropellada cotidianamente? A nosotros sí nos importa. Es difícil entender que una administración nacional especule con esto. Con la vida.
Mauricio Macri ha sido claro en su discurso de inauguración de las sesiones legislativas de la Ciudad, ha sido realista y enfático a la hora de sus reclamos al gobierno nacional. Toda la oposición debería estar unida defendiendo los intereses de los porteños.
Si el límite es la muerte, como dijo la señora presidente en su discurso en Rosario el lunes pasado, frente al Monumento de la Bandera, entonces no seamos hipócritas y consideremos a la muerte en serio, con todo respeto, no en modo autorreferencial.
No es «la» muerte, son «las muertes» de cientos de ciudadanos que son víctimas de la deserción del Estado que no controla y que despilfarra los subsidios favoreciendo a empresarios amigos. Por eso las vidas de los ciudadanos corren peligro arriba de un subte, un tren, o transitando por la calle donde la delincuencia actúa con total impunidad.
La pobreza de un país es producto de las malas administraciones que en nombre de la inclusión social promueven el despilfarro de los recursos generando un crecimiento falso que de ningún modo puede sostenerse en el tiempo. Si tenemos que enfrentarnos a la delincuencia, hagámoslo en serio. Sin mentiras ni ideologismos castrantes. Con políticas de Estado. Comprometidos con el bienestar ciudadano. Comprometerse es actuar ya, haciéndose cargo de las responsabilidades institucionales pertinentes.
Abogo porque el gobierno nacional reaccione, que deje de agredir gratuitamente a los que pensamos distinto y que deje de asilarse en un relato que niega la realidad y avasalla el sentido común. Que prime la cordura. Trabajemos en conjunto, disponiendo de los recursos que legalmente nos merecemos, en este caso como estado autónomo, al igual que otras provincias, pero distribuidos de manera justa y no arbitraria, para utilizarlos inmediatamente al servicio de la seguridad de todos los porteños que no nos van a perdonar este abandono cotidiano promovido por el Estado Nacional, que a través de su ministra de Seguridad que está convirtiendo a la Ciudad en una gran zona liberada para usufructo exclusivo de los delincuentes.
CRISTIAN RITONDO DIPUTADO DEL PRO