Mañana jugará ante los xeneizes por la Copa Argentina, en Salta; por deudas, producto de una rifa mal organizada, se quedó sin bienes y debió cambiar de nombre; su presidente actual es miembro de la Cámpora de Tandil.
TANDIL.- Caminar por las calles de Tandil en pleno verano es una experiencia sumamente reconfortante. El sol golpea con dureza en los adoquines, pero los naranjos que decoran todas las calles de la ciudad brindan la sombra necesaria para suavizar las altas temperaturas. Sobre el final de la calle, en el horizonte, las sierras marcan presencia y hacen del paseo un viaje a descubrir paisajes fascinantes. Al alejarse del centro, en dirección a la terminal de ómnibus, una manzana desentona con el resto. La típica edificación de mediados de siglo XX se ve interrumpida por un conjunto de casas de corte moderno. Pero lo llamativo sigue siendo el pasado, lo antiguo. Una grada, como si alguna vez hubiese habido un estadio, se lleva las miradas de los curiosos turistas.
«Esa es la imagen de lo que fue la quiebra del club, cuando perdimos todos los bienes, incluso el nombre», le explica a canchallena.com Pablo Bossio, presidente de Club Social y Deportivo Santamarina, el equipo que mañana, desde las 22.10, se enfrentará con Boca por los 32vos de final de la Copa Argentina, en Salta.
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