El incómodo rol de De Vido en la pelea con Moyano

El ministro de Planificación prefiere no intervenir en la disputa del secretario general de la CGT con el Gobierno, donde siempre fue el enlace con el mundo sindical. “Si me piden que hable, después me acusan de trabajar para él”, se excusa. Hoy no pudo evitar el cruce público.

Fuera del circuito de poder del Gobierno, que hoy tiene a Guillermo Moreno como principal exponente, Julio de Vido quedó ahora como rehén entre Cristina Kirchner y Hugo Moyano, con quien tenía una relación cercana que ahora se vio forzado a congelar.

Ocurre que el ministro de Planificación hasta ahora por no intervenir en la disputa que el jefe de la CGT mantiene con el Gobierno, para evitar ser acusado de apoyar al caminero.

Julio de Vido y Hugo Moyano.
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“A mi nadie me pidió que hable con Moyano. Y si me lo pidieran es porque creen que soy de él. Y yo soy kirchnerista”, le dijo el ministro a un sindicalista, que lo consultó por su falta de participación en un tema que siempre lo tuvo como protagonista.

De Vido recuerda que cuando el año pasado evitó una movilización de Camioneros, impulsada por Moyano en rechazo a un exhorto de la justicia suiza en su contra, hubo quienes en el Gobierno lo tildaron de funcional al jefe de la CGT.

Ahora prefiere quedar al margen, pero esa decisión no lo dejó ileso: hoy debió ser la voz oficial que rechazó los bloqueos de los camioneros a las sedes del Correo Argentino y Pablo Moyano le respondió sin mayores sutilezas.

“De Vido se despertó en un mal día o tomó la medicina equivocada», dijo el adjunto de Camioneros, en alusión a sus problemas de salud. Luego lo acusó de haber sido funcional al proceso de flexibilización laboral de los 90.

Otra forma de golpearlo fue con las protestas: tanto Camuzzi Gas del Sur como el Correo Argentino son dependencias cercanas a los intereses de De Vido.
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