Como se esperaba, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea dieron luz verde al mecanismo de estabilidad conocido como MEDE. Su implementación fue adelantada un año y será a partir de julio.
Fuentes diplomáticas adelantaron a la agencia de noticias DPA que los 27 países del bloque aprobaron el fondo de rescate permanente para el euro, con el que pretenden dotar de seguridad el frágil sistema financiero del continente.
Con esa decisión, los líderes europeos siguen la misma línea de lo acordado previamente por sus ministros de Economía y Finanzas en un encuentro previo.
El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) será el cortafuegos permanente de la zona euro contra las crisis de la deuda y reemplazará al actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Al igual que éste, podrá captar dinero en los mercados para prestarlo, a bajos tipos de interés, a los países en dificultades. También podrá comprar deuda de los Estados en el mercado secundario (donde se intercambian los títulos ya emitidos) para reducir así las tasas de interés en los mercados. Otras de sus competencias son implementar programas de ayuda preventiva y refinanciar a los bancos en dificultades
En marzo próximo, se decidirá si el montante actual con el que está dotado, 500 mil millones de euros, es suficiente o no para afrontar posibles nuevas crisis de deuda en socios como Italia o España.
Según se había informado en la víspera, el MEDE tendrá un capital «nuclear» de 80 mil millones de euros, además de las garantías de los Estados, lo que lo hará menos dependiente de las notas que las agencias de calificación atribuyan a los países de la zona euro. Esta particularidad lo distingue del FEEF, que perdió su triple A.
La constitución del capital del MEDE debe realizarse proporcionalmente al peso económico de los Estados participantes, en cinco pagos a lo largo de cuatro años, salvo que los países quieran acelerar esos pagos.
Por otra parte, y también en el marco de las medidas para prevenir nuevas crisis, los miembros de la UE acordaron unir sus esfuerzos de cara al fomento del empleo y en favor del crecimiento en Europa, aunque no hablaron de dotar esa estrategia de fondos comunitarios concretos.
Los líderes de la UE se limitaron a afirmar que la creación de empleo y el crecimiento son «prioridades» para el bloque, pero no hablaron de sumas.
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