Números que complican la realidad rural a futuro

Los principales problemas que sufre el sector agropecuario siguen sin solucionarse, por lo que las protestas y el enojo de los productores crece día a día. Las cifras que imponen una realidad preocupante para el sector que fue clave para el crecimiento nacional después de la devaluación.

El kirchnerismo y el campo nunca se han llevado bien, a pesar de que en un comienzo el oficialismo contó con el apoyo de la Federación Agraria, que veía en su discurso y en su prédica un paso adelante en la Argentina, que se condecía con lo que ellos habían venido manteniendo desde su creación. Pero ese idilio inicial entre el kirchnerismo y el sector que reúne a los pequeños y medianos productores agropecuarios, se acabó y dio paso al desencanto, y después del conflicto contra las retenciones móviles se convirtió en uno de los sostenes de la protesta contra la política agropecuaria del gobierno.

Analizando los datos de la realidad, vemos como los distintos índices del campo marcan que el sector rural ya ha dejado de ser ese factor central en el crecimiento económico de la Argentina. El gobierno ha llevado adelante una política agropecuaria sin contar con el consenso de los productores rurales, lo que le ha llevado a estrellarse una y otra vez contra un callejón sin salida. La administración kirchnerista en vez de aprender de los errores cometidos, parece seguir enfrascado en una lucha “a todo o nada”, que en definitiva, termina perjudicando enormemente al país.

Uno de los sectores del campo que peor se la encuentran pasando por estos tiempos, es el cárnico, que ve como día a día el mismo va perdiendo competitividad con el extranjero, cae en forma alarmante el stock de cabezas de ganado, los frigoríficos cierran sus puertas y miles de trabajadores a lo largo y ancho de la Argentina pierden su empleo.

Según datos suministrados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina , en el país el stock de carne ha caído un 15 por ciento en los últimos tres años, lo que llevó a que se perdieran 9 millones y medio de cabezas de ganado, con una caída de la faena anual de 25%.

Otro de los datos que enumera la cámara cárnica para hacer notar la gravedad por la que pasa el sector, es que en este 2010 el consumo de carne por habitante ha caído un 18%; las exportaciones de frescos y congelados retrocedieron un 54%; el precio del ganado anual creció un 91%; y el precio de la carne al mostrador para los consumidores, se elevó nada menos que el 75%.

En la campaña 2010/11, el sector agropecuario invertirá 70.156 millones de pesos para la producción de granos en la Argentina, los cuales producirán 95,35 millones de toneladas de alimentos, según se desprende de un informe realizado por la Comisión de Enlace. Según indica el estudio, la superficie total por implantar en la campaña 2010/11 será de 31,3 millones de hectáreas, con una producción esperada de 95,35 millones de toneladas. El 89% de esta inversión será en los principales cultivos extensivos: trigo, maíz, girasol y soja.

En el caso del trigo, la superficie sembrada es de 4,25 millones de hectáreas, con una producción esperada de 11,16 millones de toneladas y una inversión requerida de 5.073 millones de pesos. Por su parte, para el maíz el área sembrada será de 3,7 millones de hectáreas, con una producción esperada de 20,1 millones de toneladas. Para ello, los productores argentinos deberán invertir 7.752 millones de pesos.

Por otro lado, la superficie sembrada para el girasol será de 1,55 millones de hectáreas, con una producción esperada de 2,89 millones de toneladas. El costo de implantación de este cultivo será de 989 millones de pesos. Por último, la soja es el cultivo con mayor superficie (60% del área sembrada) y producción en nuestro país, con 18,8 millones de hectáreas y 52,6 millones de toneladas, respectivamente. Esto requiere una inversión de 24.160 millones de pesos por parte del sector agrícola.

Sólo con una política de consenso, basada en el diálogo con todos los sectores y más allá de las palabras oficiales que afirman ir en contra de los grandes intereses del campo y en beneficio de los pequeños y medianos productores, la realidad marca todo lo contrario, ya que los únicos beneficiados con el sistema actual son aquellos a los que este gobierno dice combatir.

Si se sigue dejando de lado el pensamiento de los que viven diariamente la conflictiva realidad del campo, los perjudicados serán los más de 40 millones de argentinos que buscan que el conflicto se resuelva en paz y que el campo vuelva a ser el motor productivo que supo ser después de la devaluación del 2002, y que a partir del 2008 ha visto retroceder en gran manera, sin que esa caída se detenga con el correr de las semanas y los meses.

Fuente: ww.agenciacna.com