Usaron US$ 1700 millones de las reservas para congelar el dólar

Los resultadistas preferirán ver que, tal como se lo propuso el 2 de septiembre, el comité que armó el Gobierno para manejar la política cambiaria (en el que se que coordinan acciones entre el Banco Central, el Ministerio de Economía, el Banco Nación y la Anses) logró lo que buscaba: que quienes hayan comprado dólares en septiembre no obtuvieran ganancias con esa apuesta.

Es el resultado que buscaban para tratar de quebrar las crecientes expectativas sobre un mayor ritmo de devaluación del peso, una vez pasadas las elecciones presidenciales.

Los pragmáticos, en cambio, no dejan de observar que la victoria fue pírrica (costó unos US$ 1700 millones en reservas más otros US$ 300 millones entre ventas del Nación y la Anses) y cuestionan su utilidad. «Con un mundo envuelto otra vez en crisis y nuestro principal producto de exportación [ayer la soja bajó otro 4% en el mercado de Chicago] desvalorizándose a pasos agigantados, seguir nadando contra la corriente no ayudará a calmar ansiedades», dijo a LA NACION un reconocido operador que no quiso que se revele su identidad porque está «harto de los aprietes de la AFIP». «Cada vez que hablo, me vienen a ver, como si eso modificara la realidad», dice, resignado.

Además apuntan que si bien es cierto que los que se dolarizaron no ganaron nada, en la mayoría de los casos, «tampoco perdieron». Y que, no perder en un mes en que algunas acciones y bonos de la deuda pública se desvalorizaron un 20%, difícilmente haga que los pequeños inversores y ahorristas que se pasaron al dólar desanden sus pasos, «a menos que pase algo que los haga cambiar de idea». Lo cierto es que el mes más álgido en materia cambiaria del año cerró con el dólar vendedor estable a nivel mayorista ($ 4,205) y minorista ($ 4,2350), aunque sólo porque entre el BCRA y el Nación volcaron unos US$ 200 millones al mercado para que la sostenida demanda privada no impacte en las cotizaciones.

Las ventas oficiales adquieren envergadura si se tiene en cuenta, además, que en la jornada se notaron ventas de «algunos bancos privados que para hacer negocios financieros vendieron dólares y le compraron al BCRA el equivalente a unos US$ 150 millones en futuros a vencer a fin de octubre al mismo precio que el que estaba pactado en las operaciones al contado», reportó en su informe diario ABC Mercados de Cambios.

Además, para desalentar la dolarización, el BCRA convalida desde hace un mes un aumento progresivo en las tasas de interés que hizo que la Badlar (la tasa por depósitos a plazo mayores a $ 1 millón) haya subido del 11 al 13,6% anual en apenas dos semanas, sólo para tratar que el estancamiento que muestran este tipo de colocaciones no se transforme en sangría.

Incertidumbre

Lo curioso es que si bien se descontaba una demanda de dólares en ascenso en cercanía de los comicios presidenciales, por simple incertidumbre electoral, la tendencia del mercado no sólo no cambió, sino que se profundizó tras la holgada victoria oficialista en las primarias.

Para los analistas, esto certifica que el renacido apetito de los argentinos por el dólar tiene raíces más profundas que estarían relacionadas con las inconsistencias que fue acumulando la economía local en los últimos años.

Los operadores coinciden, razón que los lleva a prever que la demanda se va a mantener activa, con un repunte de las operaciones minoristas (que ya se notó ayer) en los primeros días del mes por el cobro de haberes.

«No es descabellado suponer que la demanda de dólares se mantendrá a buen ritmo, por lo que la participación vendedora oficial debería seguir en aumento», opina Carlos Risso, analista del portal especializado Zonabancos.com.

«Creo que no sólo vamos a seguir viendo una fuerte intervención del BCRA en el mercado, sino que volverán a recurrir a la AFIP como lo hicieron hace algunos días, cuando centenares de inspectores irrumpieron en bancos y agencias cambiarias, en algunos casos acompañados por efectivos de Gendarmería para intimidar a los compradores», juzgó el operador, que vivió esa experiencia e intenta no repetirla apelando al anonimato..

Fuente: La Nación