Los tentáculos que unen a Schoklender y Moyano

Los nexos que unen al titular de la CGT y al ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo en la creación y venta de cientos de empresas de facturación millonaria. Un método perverso y recurrente.
Hugo Moyano y Sergio Schoklender demostraron sobrada capacidad para detectar la rentabilidad de los negocios. Sobre todo, si se trata de un negocio con el Estado. El primero, además de comandar la CGT y el gremio de los camioneros, es sindicado por algunos intendentes como el titular de Covelia, la más próspera empresa de recolección de residuos de Argentina. El otro, logró amasar una fortuna incalculable a partir del presunto desvío de fondos públicos para ser destinados a la construcción de viviendas sociales por la Misión Sueños Compartidos, creada por las Madres de Plaza de Mayo.

Ambos personajes, además, comparten socios comunes en una extensa red de empresas fantasma que fueron creadas por jubilados, indigentes y hasta beneficiarios de planes Jefes y Jefas de Hogar.

De acuerdo a una investigación de La Tecla, el camionero y Schoklender utilizan los nombres de estas personas para conformar sociedades anónimas que luego son rápidamente vendidas y sirven como plataforma de compañías de facturación millonaria, vinculadas a negocios con el Estado, con sindicatos o emprendimientos inmobiliarios.

Dos personas de escasos recursos que fundaron la firma Covelia están asociadas en numerosas firmas con otros prestanombres que también transfirieron compañías tanto a familiares de Moyano como a figuras estrechamente vinculadas a Schoklender.

En el entrecruzamiento de información aparecen en muchos casos la familia de Moyano, integrantes del directorio de Covelia y dos personajes poco conocidos que terminarán conectando la cadena que une al líder de la CGT con Schoklender: Manuel Camet y Hugo Gallardo. El primero tuvo un fugaz paso por el gobierno porteño y el último es socio de Pablo Schoklender y fue apoderado de las Madres de Plaza de Mayo hasta el 6 de junio.

Varias de esas sociedades, además, comparten los mismos escribanos o abogados. Uno de ellos, fallecido, fue sancionado por el colegio profesional que regula la actividad, por haber estado involucrado en este tipo de prácticas. Veamos.

El hombre del camión

Los vínculos entre Moyano y Covelia son investigados tanto por la Justicia suiza como por la argentina. Esta firma ganó doce contratos en municipios del Gran Buenos Aires y en el resto de la Provincia gracias a las gestiones personales del camionero. La empresa hoy factura 720 millones de pesos por año. Al mundial de fútbol de Sudáfrica, uno de los gerentes de Covelia fue junto a dos de los hijos de Moyano. Nunca se supo quién pagó esos viajes.

A la vez, tanto esa empresa de recolección de residuos como Dixey SA -conducida por la esposa e hijastra de Moyano: Liliana Zulet y Valeria Salerno, respectivamente, y proveedora del Sindicato de Camioneros-, se constituyeron como sociedades a nombres de personas que actuaron para vendérselas a ellos y que, a su vez, son socias entre sí en distintas empresas fantasma. Ello demuestra un fuerte vínculo entre la familia Moyano y Covelia.

Concretamente, Dixey (que provee de ropa y estructuras metálicas al gremio de Moyano) fue fundada por los jubilados Lucio Vicente Pizarro (de 80 años) y Clara Simona Gariello (de 70), y luego fue transferida a la esposa e hijastra del camionero.
En tanto, Covelia fue conformada con otras dos personas que viven en la extrema pobreza: la jubilada Máxima Amanda Correa y Marcelo Adrián Arenales (que reside en una villa de emergencia lindante con el Riachuelo). El capital social con el que iniciaron la empresa fue 12.000 pesos en acciones en el año 1999, casi lo que factura en menos de una hora en la actualidad. Claro, esta señora de 70 años y el hombre de 37 luego transfirieron la firma y no alcanzaron a ver los excelentes resultados de su creación.

Lo que resulta por demás llamativo es que Correa y Arenales (de Covelia) y Pizarro y Gariello (de Dixey) coinciden en otras empresas, entremezclándose en sus directorios. Por ejemplo, Arenales fue socio de Pizarro en las firmas Privet, Racney, Gilmer, Provilar, Rabial y Ramya.

A su vez, Adriana Lucia Pizarro (familiar de Lucio y domiciliada en su misma casa) también aparece en la investigación como socia de la jubilada Gariello en varias sociedades, como ADP Goyena, Indri, Transvayci, Crydon, Doquier, Lidosud, Cribar, Trilsud, Dalmania y Euronor.

Pizarro es profesora de gimnasia, aunque declaró ser comerciante. Constituyó más de doscientas sociedades anónimas en los últimos diez años: empresas farmacéuticas, inmobiliarias, consultoras, financieras y constructoras. Sin embargo, todo indica que ninguna le dio resultado, puesto que desde 2002 hasta 2007 fue beneficiaria del plan social Jefas y Jefes de Hogar, y cobró los 150 pesos mensuales en la sucursal Belgrano del Banco Nación.

Esta práctica de empresas fantasma tiene plena vigencia en la actualidad, dado que tanto Pizarro como Correa, en lo que va de 2011 conformaron o transfirieron distintas firmas, tales los casos de Gravitar, Kylix, Mildred, Tridelux y Maryell.

El punto de contacto

Los hermanos Schoklender siempre repararon en la viabilidad de las constructoras. Sergio avanzó en ese camino a través de Meldorek, y Pablo no se quedó atrás: se vinculó y gestionó negocios con empleados de la fundación Madres de Plaza de Mayo, que administraban firmas también dedicadas a ese rubro.

La compañía Construcciones Calificadas nació en 2008, con varios integrantes del entorno de los polémicos hermanos: el abogado Gallardo, de su extrema confianza; Patricia Alonso, ex secretaria administrativa de Sueños Compartidos y empleada de Meldorek; y Camet, quien también recaló en la fundación.

Gallardo y Camet, además, fueron socios en Docamer, la firma que gestionó el restorán de Pablo Schoklender en San Telmo.

La clave del vínculo con la práctica de adquisición de acciones a las mismas personas de Moyano surge en esta instancia de la investigación, a raíz de la participación de Manuel Camet en Lenity SA. Del estudio societario se observa que las fundadoras de esta empresa son una mujer de 85 años, Ilda Delia Bellusci, y una joven de 26, Silvia Noemí Maone Fiasche. De acuerdo al titular del bloque de diputados bonaerenses de la Coalición Cívica, Walter Martello, ambas trabajan, en verdad, de empleadas domésticas.

Ellas son una pantalla para la creación de innumerables empresas detrás de las cuales actúan y operan poderosos personajes vinculados a distintas esferas relacionadas, por un lado, con Schoklender y, por otro, con Moyano.

Como ya se dijo, la práctica es fundar y vender rápidamente las empresas. Por ello, Lenity fue creada por estas dos mujeres pero con el tiempo pasó a estar integrada por Camet y Alonso, la ex empleada de Meldorek, de Schoklender.

Con todo, la relación entre los personajes vinculados a Moyano y al ex mano derecha de Hebe de Bonafini trasciende a Lenity.

Gariello, una de las fundadoras de Dixey (que ahora comanda la esposa del líder sindical), fue socia de Bellusci (quien integra otras firmas con Camet y Alonso) en las razones sociales Klover y Davante. A la vez, Bellusci es socia de Correa, la fundadora de Covelia, en doce emprendimientos.

Existen personas que se vinculan y que derivan en Covelia, en otras firmas del grupo Moyano, en Schoklender y en Sueños Compartidos. Su lógica de acción consiste en utilizar vilmente a personas de condiciones económicas de extrema pobreza para operar sociedades que son funcionales a las apetencias de riqueza de amigos y allegados a las esferas del poder.

En este caso, Bellusci y Correa son pantalla de Covelia y Lenity. La primera responde a Moyano, y la segunda a Camet, socio de Gallardo, quien conduce a Schoklender.

Será el juez federal Oyarbide, en manos de quien tramitan las causas de Schoklender y Moyano, el que ahora deberá investigar estas conexiones.

Autor de Nota: Revista La Tecla