Neuquén: los terrenos de «la estafa»

Ese fue el término que empleó el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, para calificar a la venta de lotes a orillas del lago Mari Menuco. Duras críticas desde la oposición.
Ubicado a unos 70 kilómetros de la ciudad capital, el lago Mari Menuco es algo así como un oasis en el desierto. Sus límpidas aguas ejercen un magnetismo que va más allá de su condición de reserva indispensable. Y su entorno -acogedor pero agreste- invita al relax y al esparcimiento. No es casualidad entonces que las tierras que lo rodean se encuentren entre las que mayor potencialidad tiene, en toda la provincia de Neuquén.

Ahí, en esa zona en la que el gobierno de Jorge Sapag impulsa el desarrollo de actividades turísticas y productivas (ver recuadro aparte), estalló un escándalo al que el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, definió con una palabra: “Estafa”.

Todo comenzó allá por 2006, cuando la Asociación Civil Bahía Verde presentó un proyecto para construir una suerte de villa turística. El gobierno le reservó unas 60 hectáreas y le exigió una serie de documentos que jamás presentó. Entonces, la transferencia no se hizo -ni siquiera se le extendió un derecho de uso- y los terrenos siguieron siendo fiscales. Pero aún así, la entidad los subdividió y comenzó a venderlos.

Así lo explicó el propio Bertoya y, en diálogo con La Tecla Patagonia, resumió: “Salvando las distancias, es como si hubieran vendido una plaza” (o en realidad, un parque).

A raíz de estas irregularidades, la administración Sapag puso en marcha una investigación que puede llegar a decantar en una causa penal. Según dejaron trascender allegados al Ministro, algunas de las preguntas girarían en torno a la escribanía Eymann, en la que se habrían realizado certificaciones. “No sabemos si conocían algo sobre los terrenos o si simplemente certificaron las firmas”, explicaron en tal sentido. Este medio intentó comunicarse con sus titulares, pero no fue posible.

Tampoco había nadie en el domicilio fiscal que un fideicomiso supuestamente consagrado a la venta de lotes declaró en Neuquén capital. Desde hace tres meses, la oficina alberga a una compañía de servicios petroleros. Dicho fideicomiso tiene fecha de inicio el primero de agosto de 2009, y sus actividad principal se ubica en el rubro de los “servicios empresariales”.

Como titular de la Asociación Bahía Verde figura un tal Dulio Lardani, pero el que salió a hablar es Ernesto Navarro, quien aseguró que la misma tiene unos 200 miembros. Según información extraoficial, hasta hace sólo unos días los lotes se ofrecían a valores que oscilaban entre los 24.000 y los 30.000 pesos. El precio es a todas luces seductor, sobre todo si se tiene en cuenta que un terreno de 20 por 30 metros en la Villa Tenis Club -ubicada a orillas del mismo lago- se ofrece a 20 mil dólares, es decir, unos 80 mil pesos.

Hay más: llevar los servicios que Bahía Verde no tiene (agua, energía eléctrica, etc.) demandaría una inversión mínima de 15 mil pesos (para cada lote de 300 metros cuadrados).

Sea como fuere, la pregunta es ¿qué harán con los compradores? Por lo pronto, esto es lo que respondió Bertoya: “Lo que estamos haciendo es tratar de regularizar a los damnificados (…) y tratar de ordenar eso para que se haga un buen uso de la tierra, que tenga agua, energía eléctrica, calles, accesos…”. Sin embargo, también subyace la posibilidad de que puedan llegar a perder la inversión.

Más allá de “la estafa entre privados”, hay un asunto que generó cierto revuelo interno. Veamos: cuando en 2006 comenzó a tramitarse el “expediente”, el director de Tierras era Luis Alberto Martínez. Pero cuando se otorgó la reserva de las tierras (en 2009) éste se encontraba de licencia.

Según dijo en declaraciones recientes, no sólo había constatado irregularidades sino que también había pedido el desalojo, pero “el expediente fue motorizado por Gustavo Celayes” (su reemplazante).

Bertoya no tiene problemas en admitir que es cierto lo de la licencia, pero subraya que los lotes nunca fueron cedidos porque Bahía Verde no cumplió los trámites que se le exigieron cuando se le otorgó la reserva. Como era de esperarse, el diputado Rodolfo Canini (MUN) fue crítico: “Han aprovechado la ausencia de Martínez para hacer estas cuestiones”, acusó.

Agregó que en el área del Mari Menuco “también está el tema de Carlos Vidal (histórico dirigente de la UCR) que tiene unas cuantas hectáreas para desarrollar un emprendimiento vitivinícola, pero como hizo sólo una parcela intuyo que también tiene intenciones de lotear”.

Hoy, en lo que se conoce como Bahía Verde hay poco y nada. Apenas unos cercos, una casa rodante, y algunos postes que sostienen lo que vendría a ser un quincho. Poco, pero suficiente como para mostrar que tiene dueño.

No hay más que esto; pero eso sí, parece ser gente amable: “… Se realizó la regata crucero Vuelta al Lago. La actividad consistió en dar la vuelta al lago en dos etapas. La primera (…) culminó en Bahía Sur (donde pasamos la noche). Allí nos esperaban nuestros amigos del emprendimiento Bahía Verde quienes nos agasajaron con una estupenda paella (con unos buenos vinos) y una exquisita repostería marinera (con mucho y buen champagne)”, escribieron alguna vez en la página del Yacht Club neuquino que tiene su sede náutica en la orilla opuesta.

Anécdotas al margen, sería bueno saber qué fue de los dinerillos de las operaciones inmobiliarias.

Autor de Nota: Revista La Tecla Patagonia