El resultado de la elección venezolana indica que Chávez ha sufrido una derrota política importante, aunque mantenga mayoría en la legislatura. Análisis de Rosendo Fraga, titular del Centro de Estudios Unión para la Nueva mayoría.
El oficialismo, queda con 98 legisladores, la oposición con 65 y una disidencia chavista con 2. La constitución del país -que intentó modificar sin éxito con el fracasado referéndum de 2007- exige que para las leyes más trascendentes se dé una mayoría calificada de dos tercios, que el oficialismo ahora no tendrá. Este es un cambio importante, aunque Chávez utilice los meses que resten hasta la asunción de los nuevos legisladores para lograr la aprobación de las leyes que pretende. Los sondeos mostraban que la popularidad de Chávez (36%) era la mas baja desde 2004 y que había perdido 20 puntos en los doce meses precedentes. El voto popular fue el medio que utilizaron los gobiernos populistas de la región para hacerse con el control institucional a través de constituyentes, que se declararon soberanas, y modificaron el sistema institucional. Así lograron el predominio del Ejecutivo sobre los otros dos poderes (Legislativo y Judicial). Cuando el oficialismo no tenía mayoría en el Congreso para convocar la constituyente, se realizaba un referéndum que la respaldaba. La combinación entre el desgaste que generan doce años en el poder, un fuerte incremento de la criminalidad, una caída del PBI de aproximadamente 6% en el primer semestre y una inflación que anualizada supera el 30%, han puesto crisis el modelo populista chavista. La oposición habría sacado más votos, pero una reforma electoral que da a 9 estados con el 63% de la población sólo el 53% de los votos, explica que no haya logrado la mayoría.
Al mismo tiempo, la crisis del modelo cubano muestra la ineficacia del socialismo como modelo económico, algo que debilita a los populismos del ALBA. Fidel apoyó públicamente la candidatura de Chávez, radicalizando su posición. Lo hizo en momentos en que los sectores que ha abierto el régimen castrista a la actividad privada llegan a ser 178. Aunque Castro quiso después relativizar sus declaraciones a una revista norteamericana acerca del fracaso del régimen económico cubano, la realidad es que el anuncio de que van a ser despedidos un millón de empleados públicos, los que se reubicarían teóricamente en la economía privada emergente que surgiría de la informalidad -ello implica reducir uno de cada cinco puestos de trabajo-, es una evidencia de la profundidad de la crisis. Así como la elección venezolana puede ser el principio del fin del chavismo, algo así podría suceder con el régimen cubano y su reforma económica. Previendo conflictos sociales violentos, el gobierno de Raúl Castro ha adiestrado nuevas unidades antimotines.
En Bolivia, Evo Morales, que ha anunciado la intención de tener un tercer mandato consecutivo, sufre una fuerte caída en su popularidad. Está en el 46%, habiendo perdido 18 puntos en menos de un año. En este caso, la macro-economía no parece ser la causa del desgaste, como claramente sucede con los modelos venezolano y cubano. El oficialismo boliviano enfrenta divisiones y la disconformidad de diversos sectores sociales que apoyaron la reelección de Morales, esperando ver satisfechos sus reclamos sectoriales. Pero la oposición está dividida y desarticulada y ello permite a Evo seguir dominando la escena política y ejercer el poder en plenitud. Varios de los prefectos (gobernadores) opositores están presos o han dejado el país, por acusaciones judiciales impulsadas desde el oficialismo. A ello se suma un proyecto de ley de prensa que penaliza con prisión la discriminación en los medios de comunicación. Pero el precio de los minerales que produce Bolivia -incluido el litio, que ha sido descubierto en los últimos años- es la causa que mantiene la económica boliviana en orden y expansión. Antes de que fuera muerto el jefe militar de las FARC (Jojoy), Evo planteó en la UN que Colombia no debía ser electa para el Consejo de Seguridad, dada su política de seguridad tanto en lo interno -las violaciones a los derechos humanos en la represión de la guerrilla-, como en lo externo -el acuerdo con EEUU para el uso de bases militares.
A ello se suma el éxito del gobierno de Uribe contra las FARC es otro hecho que debilita al populismo en América Latina. Si bien los gobiernos populistas latinoamericanos no apoyan abiertamente a la guerrilla colombiana, los nexos con Chávez han sido demostrados,- como en el pasado con Cuba,- y los gobiernos del ALBA se han resistido a calificar a las FARC como terroristas, algo que reclaman Colombia y los EEUU. Al ser abatido Jojoy, la popularidad de Santos ha trepado al 88%, siendo el Presidente con mayor aprobación de América, superando incluso a Lula. El Presidente colombiano ha dicho que este éxito del ejército regular implica el principio del fin de la guerrilla colombiana. El Presidente Obama se adelantó a felicitar a Santos por el éxito obtenido. La jefatura política de las FARC ha dado señales de querer negociar, pero por ahora lo ha hecho en forma imprecisa. Además, ahora tiene que enfrentar un gobierno fortalecido tanto en el plano político como el militar. El hecho que Jojoy haya sido muerto justo cuando tenía lugar en New York la asamblea anual de la UN, permitió al gobierno colombiano un uso eficaz de este hecho.
En consecuencia, el fracaso económico de Cuba y Venezuela, la fuerte caída en la popularidad de Chávez y Morales, el freno al oficialismo venezolano y el éxito y la popularidad de Santos en Bolivia, pueden estar marcando un punto de inflexión en América Latina.
Fuente: Dr. Rosendo Fraga. Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. www.nuevamayoria.com