Como sucede todos los años, la presentación del proyecto de Presupuesto trae innumerable cantidad de análisis sobre la actualidad y actividad económica del país. Los puntos del proyecto de Presupuesto 2011 presentado por el gobierno nacional que entran en una zona nebulosa.
Siempre dispuesto a ir por todo sin dejar nada librado al azar, el kirchnerismo vuelve a instrumentar con el proyecto de Presupuesto 2011 la misma táctica que lo ha llevado a chocarse una y otra vez contra un paredón, tal como sucedió con el tema de la Resolución 125, es decir, apostar a «todo o nada», sin tener medias tintas ni grises en su actitud política.
Acostumbrado a no dar marcha atrás en ninguna de sus resoluciones, el matrimonio presidencial está dispuesto a no hacer ningún tipo de concesiones en el proyecto de Ley del Presupuesto para el año que viene, con lo que se esperan jornadas álgidas de discusión al interior del Congreso, donde tanto el oficialismo como la oposición sacarán lo peor de la política nacional a flote para intentar llevar con éxito sus deseos políticos.
Haciendo un pequeño análisis de los números presupuestados por el gobierno en dicho proyecto, puede verse que el mismo tiene fuertes contradicciones, ya que por un lado desde el oficialismo se encargan de remarcar que en el país no hay inflación y que los únicos números fiables son los que marca periódicamente el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), y por el otro lado con un sinnúmero de partidas presupuestarias no se hace más que admitir el período inflacionario por el que pasa el país.
Más allá de que para este 2010 se espere desde las autoridades del Palacio de Hacienda que los ingresos sean un 32% más elevados que los de 2009, esto no ha servido para e haga un derrame de dicho aumento en la recaudación y fondos hacia los sectores de menores recursos, que siguen sufriendo la falta de políticas claras y consistentes para mejorar su situación.
El proyecto elaborado por el Ministerio de Economía prevé para el año 2011 un crecimiento económico del 4,3 por ciento, una inflación del 8,9 por ciento, un dólar promedio de 4,10 pesos. Además, los ingresos y gastos corrientes proyectados para 2011 arrojan un resultado económico o ahorro de 49.630 millones de pesos, que resulta mayor en un 27 por ciento al estimado para el actual ejercicio.
Uno de los organismos públicos que saldrá beneficiado en el reparto de fondos para el año que viene, es la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social ). Este organismo, que regula toda la actividad social que lleva adelante el gobierno kirchnerista, tendrá un aumento en su presupuesto del 41 por ciento, resultando el principal aumento el que recibirá la Asignación Universal por Hijo (AUH), que pasará a contar con $10.000 millones, frente a los $5.000 millones de hoy en día.
Igualmente, dicho aumento alcanzaría para poner entre los beneficiarios de este plan a 200.000 nuevas familias, cuando desde la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), vienen denunciando que hoy en día son tres millones los chicos que quedan afuera de la AUH , por lo que recalcan que llamar “universal” a la misma, es casi una gastada hacia los más necesitados.
Otro de los puntos que entran en discusión dentro del Presupuesto 2011, es que a pesar de que los organismos privados estipulen una inflación total de entre 25 y 30 puntos porcentuales, el mismo sólo da un aumento en las asignaciones familiares del 9%, lo que da cuenta que todo el peso de la inflación repercutirá aún con más fuerza en los sectores trabajadores.
Entre los destacados más polémicos surge la merma que habrá en lo presupuestado al Ministerio de Planificación dirigido por el todopoderoso ministro K, Julio De Vido, que sufrirá un recorte del 0,2% en cuanto a la realización de obras de infraestructura básica, como por ejemplo la construcción de cloacas, asfalto y viviendas, demostrando que a pesar de que se grite a los cuatro vientos que el gobierno piensa en los sectores populares brindándoles obras que sirven para su crecimiento personal, la realidad muestra que este pensamiento no es tan fuerte como se dice.
Por el otro lado, y tal como destaca a la consultora Analytica en un informe, los subsidios al transporte y a la energía crecen considerablemente, sobre todo los destinados a los territorios de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires que suben un 93%, bajando en forma notoria los destinados a destinos del interior del país.
El principal programa de salud (Remediar) pierde 23% de sus fondos, mientras que los presupuestos dirigidos a hospitales y a las obras sociales (APE) crecen muy poco. Resulta poco consistente también la suba de 35% en el Programa Atención a la Madre y el Niño (Seguro Universal de Maternidad e Infancia – Plan Nacer) si se considera que sus beneficiarios crecieron 40% por las condicionalidades en controles y vacunación dispuestas por la AUH.
Una cuestión interesante que surge del Proyecto de presupuesto es el fuerte cambio de elasticidades de la recaudación respecto al PBI que prevé el gobierno nacional. En efecto, de una elasticidad prácticamente de 1 con el que finalizaría 2010 (la recaudación crecería a igual ritmo que el PBI nominal), el proyecto plantea una de 1,4 para 2011 (la recaudación tributaria debiera crecer un 40% más que el PBI nominal). Este cambio no menor marca un fuerte desafío para el gobierno en materia de recaudación tributaria, que como indica el Iaraf (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), se debería dar en todos los impuestos, aunque principalmente en IVA y Contribuciones a la seguridad social.
El proyecto del Ejecutivo también cuenta con un apartado en el cual se habla de utilizar 7.509 millones de dólares de las reservas del banco Central de la República Argentina para el pago de intereses de la deuda externa, medida que levanta honda polvareda en el sector con pensamiento más progresista dentro del kirchnerismo, que ve en esta medida un accionar contrario a lo que se viene pregonando desde el matrimonio presidencial, ya que como dijo Néstor Kirchner al momento de asumir la presidencia el 25 de mayo del 2003, la Argentina “no pagaría la deuda mientras haya un chico con hambre en el país”, y la realidad muestra que el discurso combativo quedó allí, sólo en la palabra no pasando nunca al territorio de los hechos.
Es cuestión de que el oficialismo, a través de sus principales dirigentes y funcionarios públicos, se ponga a trabajar seriamente en la necesidad de contar con un país más serio. La Argentina merece un cambio de actitud, sino la salida para el descalabro moral, económico, social y político que vive el país, será cada vez más grande y por lo tanto, complicado de sortear.