Una beba de tres meses murió asfixiada ayer en la casa de sus padres de la ciudad bonaerense de Ayacucho y la Policía investiga si el hecho ocurrió durante un asalto a la vivienda, tal como denunció la madre, o en otras circunstancias.
Más allá de las dudas, el hecho generó gran conmoción en la ciudad de unos 20.000 habitantes y anoche numerosos vecinos realizaron una marcha de protesta y en reclamo de justicia frente a la comisaría local, convocados por el cura párroco local, Miguel Angel París. La manifestación congregó a unas 2.000 personas que reclamaron la renuncia del jefe policial y del intendente. Incluso hubo piedrazos contra los edificios públicos y la policía realizó una represión que incluyó la utilización de balas de goma, que cesó ante la intervención del intendente local.
Fuentes policiales informaron que la madre de la beba denunció que alrededor de las 15.00 de ayer fue asaltada en su vivienda, ubicada en la avenida Miguens al 1100, entre 9 de Julio e Hipólito Yrigoyen, a tres cuadras de la plaza principal de esta ciudad bonaerense ubicada a 320 kilómetros de la Capital Federal.
La dueña de casa dijo que se encontraba junto con su pequeña y una amiga, cuando de repente dos hombres golpearon la puerta y con una excusa lograron que les abrieran e ingresaron a la casa fuertemente armados.
La versión de la mujer es que mientras robaban elementos de la vivienda, los delincuentes se sintieron molestos por el llanto de la bebita y la asfixiaron con una frazada, cuando se encontraba en su moisés. Otra versión dijo que la mataron porque no estaban contentos con el dinero robado. Luego, escaparon de la casa y hasta anoche no habían sido detenidos.
Sin embargo, fuentes policiales dijeron que la versión de la mujer, esposa de un productor agropecuario de la zona, es “contradictoria” y no descartaron que el hecho se enmarcara en un caso de violencia familiar, ya que no hallaron ningún tipo de desorden en la casa.
Fuente: La Razón