«Es la oportunidad perfecta para demostrarle al país que puedo hacer lo mismo que en Barça»; con esa obsesión jugará Leo el torneo
«Espero hacer en la selección lo mismo que en Barcelona. Es la oportunidad perfecta para demostrarle al país que puedo hacer lo mismo. La respuesta la voy a dar en la cancha.» Es la frase que más utilizó Lionel Messi antes de ingresar en la recta final al Mundial de Sudáfrica. En el último encuentro con LA NACION para la producción de tapa de esta guía de la Copa América saltaron de la memoria aquellas palabras y el inevitable, ¿y ahora qué? «Lo mismo, pero ahora tengo que hacerlo en mi país, por eso es especial este torneo para mí, para mis seres queridos y espero que también para los hinchas. El público no me vio nunca jugar seguido en mi tierra, con mi gente y donde están mis afectos. Ojalá salga todo bien.» Una conversación transformada en declaración periodística a partir del permiso correspondiente de quien, con 24 años recién cumplidos, no detiene la marcha, da rienda suelta al talento en cada arranque endemoniado, que no para de hacer goles y ganar títulos.
Sus gambetas, sus toques de distinción, la velocidad y la efectividad como combinación se verán por primera vez en un certamen en nuestro país. Las distintas sedes donde juegue la Argentina en la Copa América podrán recibir a la estrella del fútbol mundial. Es inevitable que esté en el centro de la escena. En su figura se concentran todas las miradas y la admiración. Es entendible: vuelve a encarar un certamen con la camiseta del seleccionado como el mejor futbolista del planeta, pero con el desafío personal de sacarse de encima el desconsuelo de la última experiencia vivida en Sudáfrica, donde jugó un buen Mundial, pero le quedó una gran asignatura pendiente. Quizá por eso en la entrevista que le concedió a LA NACION durante la gira en New York, Messi se plantó con frases contundentes como «estamos obligados a ganar la Copa América». Expresiones que sirven para entender lo que se viene en este torneo para el mejor jugador del mundo.
«Es un error comparar a la selección con el Barcelona». Sabe que la diferencia entre su equipo y el seleccionado está en los intérpretes y la cantidad de horas de conocimiento entre las partes. Barcelona es un cúmulo de figuras que lo potencia y lo protege, que le permite esperar al acecho para dar la estocada, todo mientras el balón se recupera rápido, circula bien y con una buena cantidad de opciones de pase en profundidad. La búsqueda de Sergio Batista está, con un medio campo con varios N° 5, pero con Banega y Cambiasso más adelantados para tener control de pelota, circulación y conexión con los de arriba. Queda por ver si esta selección podrá aprovechar todo lo que se espera de Messi.
«Lo banqué a Checho porque conozco su pensamiento y su estilo de juego». Actualmente Messi tiene la confianza de un técnico como Batista, que se comprometió con una idea y un estilo de juego que al crack rosarino lo seduce. El DT dice que su «9 es Messi». Tan cierto como que en toda la gira previa a este torneo en el arsenal ofensivo no estuvo Tevez y que ensayó con Di María y Lavezzi como punteros dispuestos a desbordar para abastecer a la Pulga. Las piezas estaban dispuestas hasta que. Tevez, como sucedió con Maradona en el Mundial, cambió los planes. Desde la convivencia, con diálogo y entrenamiento se debería avanzar y entregar señales de una evolución en el ataque.
«Si se gana la Copa, las eliminatorias van a ser diferentes.» Como todos sus compañeros, Messi no la pasó bien en las últimas eliminatorias y hasta llegó a pensar que él era el problema tras aquel partido en su Rosario querido, en aquel 1-3 frente a Brasil. Fue su etapa más dura con la camiseta del seleccionado, que no incluye tantos partidos disputados en la Argentina. Más allá del resultado con Albania y de la exigencia del rival, el último amistoso lo reconfortó bastante en lo particular. Fue uno de los más ovacionado junto con Tevez y eso volvió a ser como una carga emocional que intentará capitalizar.
«Yo, de verdad te digo, me siento hijo del fútbol argentino. A pesar de que crecí y aprendí mucho en Barcelona, nunca me modificó la manera de jugar, de sentir el fútbol, que es la que traigo de chiquito». Frases. Deseos acumulados. Ilusiones que van por dentro. Hechos en los que pensará Messi desde el debut con Bolivia, cuando afrontará un desafío personal e intransferible en esta Copa América.
Fuente: La Nación