Para bajar los índices de hipertensión, se eliminarán los saleros de los restaurantes de la Provincia y se producirá pan con menos sodio. Se estima que el 30% de los argentinos sufre de presión alta.
El servicio de mesa en los restaurantes de la Provincia dejará de incluir el salero. El Ministerio de Salud bonaerense puso en marcha un Programa contra la Hipertensión Arterial, a partir del cual se eliminarán los saleros de la mesa y los comensales sólo podrán usarlos si lo piden al mozo de turno. Además, los locales gastronómicos ofrecerán pan con menos sodio.
Durante el lanzamiento del Programa, en tanto, se dieron a conocer detalles sobre la producción pública de medicamentos antihipertensivos y el funcionamiento de un registro de pacientes. Para esto, se firmó un acuerdo con la Federación Cardiológica Argentina (FCA). Según los datos difundidos por el Ministerio, el problema de la presión alta afecta a tres de cada diez argentinos y es causa de discapacidad y muerte cardiovascular.
“Vamos a empezar por cosas muy concretas: reducir la sal del pan, sacar los saleros de las mesas de restaurantes y llegar a la comunidad con charlas preventivas en colaboración con los promotores de la ONG Red Solidaria”, adelantó el ministro de Salud, Alejandro Collia.
Además, el funcionario contó que se concretaron convenios con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) para la elaboración de pan con menos contenido de sal, y con la Unión de trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), para eliminar los saleros.
Este nuevo programa prevé un Consultorio On Line, al que se accederá mediante la página web del Ministerio de Salud provincial, y la producción pública de medicamentos antihipertensivos. En concreto, el laboratorio de salud pública “Tomás Perón” ya comenzó a producir los fármacos esenciales en el tratamiento de la hipertensión arterial. Y serán distribuidas en los establecimientos sanitarios municipales y provinciales para unos 1.400.000 pacientes.
Fuente: La Razón