El planteo en Bahía pegó fuerte: JJ se enteró de boca de Passarella del descontento. Y en el club dicen que “hay que rezar”.
Rezar”. Esa fue la única respuesta concreta que encontró un importante directivo de River a las preguntas que se hacen los millones de hinchas que viven al borde del infarto y luchan contra la depresión por el síndrome de la Promoción: ¿Qué hay que hacer para ganarle a Colón, para sacarle el miedo a Jota Jota, para que a los jugadores no les queme la pelota y para que alguien la meta en el arco de enfrente? “Rezar”. Así de rendido está River hoy. De rodillas, entregado al destino. Casi sin fuerzas para ponerse de pie. Paralizado por el terror. Acorralado en el juego del miedo.
“Es partido a partido”. Como pasó primero con Astrada y después con Cappa, los dirigentes ya no garantizan que JJ López seguirá en el cargo si River no le gana a Colón. Lo que perciben los allegados a Passarella es que el presidente le da una vida más al Negro, pero ya en un profundo estado de alerta. Incluso son varios los que aseguran que “ya se evalúa la chance de que asuma Sabella para los partidos finales”. ¿Cómo? ¿Que el ex DT de Estudiantes pondría su cabeza y se arriesgaría a un descenso por gratitud con el Kaiser? Son sólo especulaciones, más aferradas al deseo que a la realidad. Parte de la locura del momento, de los manotazos de ahogado, del “algo hay que hacer” sin saber qué ni cómo.
Por lo pronto, ayer el presidente se reunió con el técnico y le puso algunos puntos. Y aunque la reunión fue cara a cara, las paredes del Monumental hablan. Y quienes escucharon detrás de ellas dicen que le marcó que “ante Olimpo vio jugadores asustados” y que le habría sugerido un equipo más ofensivo para el domingo, “con Buonanotte y Funes Mori”. Aunque esas mismas fuentes advierten que “el Negrito no es un tipo que se deje influenciar”.
Los otros protagonistas de este juego del miedo, los que entran a la cancha, sienten que están solos en la pelea. Porque “el presidente nunca está y el resto de los dirigentes no tiene peso”. Ellos también, dicen, tienen que rezar. Pero en su caso, para cobrar o lograr que los dirigentes hagan pesar la camiseta de River. Pesar, lo que se dice pesar, es los que sienten todos en Núñez. Y todos, ya, se puseiron a rezar.
Fuente: Olé