Alivio grande para el Rojo: consiguió su tercer triunfo seguido y está casi salvado. Para el Pincha, la racha negra no termina.
“Nos cayó la ficha con el tema del descenso”, había dicho Patricio Rodríguez hace tres semanas, tras el empate con San Lorenzo que había dejado a Independiente al borde de la Promoción. Hizo falta que la soga de la matemática apretara más de lo tolerable para que el Rojo reaccionara. Ayer, se aprovechó de la sombra de Estudiantes, sumó su tercera victoria consecutiva y quedó a un paso de asegurar su permanencia en Primera.
Los estados de ánimo muchas veces terminan por inclinar la balanza cuando el fútbol no alcanza. Así pasó entre un equipo que llegaba dulce, luego de los éxitos ante Olimpo y Colón, y otro que, más allá de lo insinuado en el malogrado partido ante Huracán, es la contracara del campeón del Apertura. Porque, en un primer tiempo cerrado, en el que Estudiantes había tenido la más clara en los pies de Pereyra, Independiente se fue al descanso en ventaja gracias a una resolución magnífica de Galeano en tiempo de descuento, con enganche ante Desábato y definición milimétrica sobre el palo izquierdo de Orión.
El Pincha mostró rebeldía para ir a buscar el empate y dispuso de varias chances, pero la impericia de sus delanteros y la lúcida tarde de Hilario Navarro sostuvieron la diferencia. Encima, en la primera contra punzante del complemento, Villafáñez selló el 2 a 0 y aflojó casi definitivamente esa soga que tanto molestó al Diablo este semestre.
Fuente: La Razón