Selección argentina: cambia, ¿todo cambia?

De Maradona a Batista, 269 días. Hay sólo cuatro titulares repetidos entre los equipos de uno y otro DT. A tres meses del debut en la Copa América, existen problemas de juego que se generan en torno a la fórmula de la “Messidependencia”.

Desde aquel 3 de julio de 2010, el día del 4-0 eliminatorio ante Alemania en Sudáfrica 2010, hasta el opaco 0-0 ante la discreta Costa Rica, del martes pasado, han transcurrido 269 días en la vida de la selección argentina.

En ese tiempo, la vida de la selección no ha sido de película, precisamente. Fuera de la cancha, se escenificó en varias oportunidades “el conventillo de la paloma”, el título que Julio Grondona, el presidente de la AFA, le dio a su enfrentamiento histórico con Oscar Ruggeri, uno de sus máximos críticos por no permitirle trabajar en la selección y que llegó a decir que lo denunciaría por una amenaza de muerte. Nombre que también pudo adaptarse a los últimos episodios, tales como la exclusión de Carlos Tevez porque no viajó al 1-0 amistoso con Brasil, y la marginación de Lionel Messi, por una “contractura”, antenoche.

Dentro de la cancha, tiene lugar una novela de suspenso. Es que a tres meses del primer gran objetivo que es ganar la Copa América, la selección argentina aún está lejos del protagonismo que se pretende lograr en un torneo muy exigente en el que se competirá ante selecciones de primer nivel como las de Brasil, Paraguay y Uruguay.

“Checho” por Diego

El relevo de Sergio Batista por Diego Maradona en la conducción del primer equipo fue el cambio de fondo. Luego de que el propio Maradona se bajara de la ansiada posibilidad de tener revancha de la eliminación en Sudáfrica al no resignar a sus ayudantes, caso Alejandro Mancuso, sospechado por Bilardo de fomentar divisiones con Diego y de convocatorias interesadas. Y ya no hubo vuelta atrás.

Batista fue interino en los partidos con Irlanda y Japón y fue confirmado como definitivo luego de aquel inolvidable 4-1 ante España en River.

Fue una exhibición ante el campeón del mundo. Cuatro goles y un toqueteo infernal. España era y es para Batista el espejo en el que quiere que su equipo se refleje. Y esa vez, Argentina se vio muy bien.

Existieron, en ese triunfo, varias referencias que invitaban a soñar a que la Copa América llegara cuanto antes. Hubo una intención de toque prioritaria que se notó en cuanto la pelota empezó a rodar.

El golazo de Messi, con el potrero en ese empeine izquierdo (una especie de revancha por todos esos tiros que en Sudáfrica resultaron infructuosos); una definición con clase de Higuaín; premio también para Tevez, asistidor por duplicado antes, perseverante guerrero para olfatear el resbalón del arquero y convertir el 3-0 y un cabezazo justo de Agüero que cerró el 4-1.

Cambio de nombres

Todos compramos el amistoso. Vimos que Messi fue el del Barcelona, Batista dijo que había varios Xavi e Iniesta para asistirlo y ya estábamos listos para ir al Mundial de Brasil.

El 4-1 le dio plafón para ser confirmado y rápidamente sentó diferencias con Diego. El entrenador habló de que Messi era feliz con él y se la dejó picando para que Maradona lo cruzara feo. “¿Se disfrazó de Piñón Fijo?”, ironizó el ex entrenador de la selección.

Y “Checho” siguió con su librito. Hacer un equipo en torno a Messi, aunque cambió a varios laderos: dio de baja a “Maxi”, Verón y Jonás, recuperó a otros como Cambiasso o Zanetti, puso en duda a Tevez y a Agüero (también se habría negado a jugar con Brasil), le dio aire a Lavezzi y lamentó la lesión de Higuaín.

En realidad, entre la lista de 23 que Maradona llevó al Mundial 2010 y los 14 que Batista dice tener ya para la Copa América hay un equipo completo que hoy no está: Pozo; Garcé, Demichelis, Heinze, Clemente Rodríguez; “Maxi” Rodríguez, Verón, Jonás Gutiérrez; Agüero, Palermo y Tevez. Y entre los titulares del 4-1 eliminatorio ante Alemania y el 1-1 con Estados Unidos (supuesto equipo ideal del “Checho”, excepto la ausencia del lesionado Romero) sólo se repitieron Burdisso, Mascherano, Messi y Di María.

“Messidependencia”

Lo que no pudo resolver Batista fue la “Messidependencia”, un problema que también tuvo Diego. Necesita de una estructura en la que no todos sus socios están definidos y de esos aspirantes son pocos los que pueden ejercer la conducción.

La Copa América se acerca y los problemas de juego esperan solución. Son las necesidades las que no cambian.

Fuente: Mundo D