El lunes, el Secretario de Comercio Interior llamó a un puñado de empresarios del sector para informarles, sin documentos formales mediante, que los aumentos autorizados por el Gobierno son de un 3% para el gasoil, de un 5% para la nafta súper y de un 6% para las premium. Esto se da luego de la liberación de los precios anunciada ayer.
Luego de dos meses de congelamiento, la presión de empresas petroleras, gremios y dueños de estaciones de servicio logró torcerle la voluntad al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que ayer liberó una vez más en los papeles los precios de los combustibles en la Argentina. Lo hizo a través de la resolución 46, publicada en el Boletín Oficial, que dejó sin efecto la medida del 1º de febrero.
En la práctica, el funcionario recurrió a métodos menos ortodoxos pero habituales en su rutina para aprobar nuevos precios: el lunes llamó a un puñado de empresarios del sector para informarles, sin documentos mediante, que los aumentos autorizados en esta ocasión son de un 3% para el gasoil (el combustible más vendido en el país, muy ligado a la producción), de un 5% para la nafta súper (un consumo típico de la clase media) y de un 6% para las premium, el producto más selecto y oneroso del mercado, explicaron fuentes familiarizadas con las negociaciones.
De acuerdo con esa orden, el litro de gasoil de YPF (tiene un 60% del mercado y los precios más bajos) en la ciudad de Buenos Aires costará $ 3,439, el de súper $ 4,116 y el de premium $ 5,049 si es que la empresa decide aplicar las subas plenas que autorizó Moreno. Es decir, 10, 19 y casi 30 centavos por encima de su valor actual, respectivamente.
Desde la ex empresa estatal aseguraron que “no tenemos ahora bajo análisis la aplicación de aumentos, pero monitoreamos de cerca el mercado”.
En Petrobras, en tanto, prefirieron no hacer comentarios, mientras que no fue posible establecer contacto con Esso y Shell.
En ninguna de las compañías se registraron ayer ajustes en los surtidores. En el mercado, sin embargo, aseguran que llegarán en los próximos días.
Negociación tripartita
Si bien el reclamo para descongelar los valores de los combustibles era unánime entre las petroleras, fuentes del mercado aseguraron que YPF llevó adelante las negociaciones. El puente con el Gobierno fue Roberto Baratta, mano derecha del ministro de Planificación, Julio de Vido, que desde comienzos de año mostró claras señales de preocupación por el abastecimiento de combustibles, algo que según el sector privado está íntimamente vinculado a los precios. Lo acompañó Alessandro Perrone, ex secretario de Energía de Santa Cruz, que ahora colabora con Planificación.
A fines de la semana pasada Planificación había tomado la decisión de liberar los precios. Luego se contactó con Moreno, que ordenó la redacción de la resolución y completó las instrucciones por teléfono.
Hay varios motivos que llevaron al Gobierno a autorizar las subas. Entre ellos, el reclamo de incremento salarial por parte de los trabajadores de estaciones de servicio y la normalización del mercado de biocombustibles. Pero por encima de todo eso, el temor a problemas de abastecimiento en las vísperas de la carrera electoral.
En el Gobierno están preocupados porque la oferta de combustibles está al límite y en ocasiones es superada por la demanda. Eso hace que durante los fines de semana, haya dificultades para llenar el tanque. En Planificación estudian cuál es el mejor mecanismo para importar naftas y cubrir ese faltante. Una de las alternativas es que la estatal Enarsa, que participó en las negociaciones, se haga cargo de una parte de las compras al exterior. Pero en el Gobierno quieren que esa obligación recaiga en el sector privado. “La medida de hoy (por ayer) fue el primer paso para discutir la importación de nafta a partir de un precio más realista”, explicaron quienes participaron en las negociaciones.
Fuente: Cronista.com