“Con Fernando estamos viviendo un gran momento”


Marcela Kloosterboer: ¡¿Y ahora me lo venís a decir?! La actriz grita a los cuatro vientos su amor por el rugbier Fernando Sieling. Tras una ruptura a mediados de 2009, meses atrás se reencontraron. Entre el original y la secuela, la historia ya suma dos años. ¿Tendrá un final feliz?..

Conmigo, nada de mariconeadas”. Si uno tuviese que adivinar quién es la autora de la frase, podría arriesgar de inmediato… ¡Marcela la Tigresa Acuña! Ante la negativa, sospecharía de la picardía de Coki Ramírez. Ah, ¿no? Entonces… sería la malparida de Juanita Viale, en su rol de Renata, claro; bueno, también en su vida personal. ¿Tampoco? Así, las opciones se irían agotando sin reparar siquiera en el nombre de Marcela Kloosterboer (27). Es que se la ve tan dulce y angelical. Hasta dócil. Y bonachona, si se permite la palabra. Sin embargo, repasando su historia amorosa (que alguna vez Rocío Marengo mencionó con ironía), se verá que la chica tiene su personalidad.

Actores. Kloosterboer salió con cuatro colegas. Y tres de ellos fueron, curiosamente, las figuras estelares de su último gran éxito, Valientes. Nicolás Cabré se anotó en el p r i mer lugar, en aquellos años donde la rubia era, en todo sentido, una Chiquitita. Ya en Son Amores, fortaleció un romance con Mariano Martínez, que ocupó un lugar importante en las revistas del corazón durante dos años. Representaban el estereotipo de la pareja ideal: lindos, jóvenes y exitosos. Por si fuera poco, famosos. Tras varias idas y vueltas, el sueño terminó.

Ya en 2009, las largas jornadas de grabación –con sus oportunos recreos– la acercaron a Luciano Castro. En los pasillos de Pol–ka, y fuera de ellos, los besos y los mimos dieron que hablar, aunque el fuego de la pasión se extinguió a la primera brisa. A la par, Valientes llegó a su fin, Castro se instaló en Mar del Plata para la versión teatral de la ficción, y el Día de los Enamorados Kloosterboer viajó a La Feliz para ver… ¡a Gonzalo Heredia! Ese affaire sacó boleto de ida y vuelta, y ya en Buenos Aires, quedó en la nada.

Y deportistas. Juan Martín Hernández fue el sucesor de Martínez. Lo reemplazó a mediados de 2007, justo al término del Mundial de Rugby en Francia, donde el apertura cumplió un papel decisivo para el histórico tercer puesto de Los Pumas. Y Marcela casi que lo esperó en el aeropuerto. Se quedó con el más pintón del equipo, aunque se le fue de las manos a las pocas semanas, como suele pasar con la ovalada.

Poco después se topó con otro atleta: el tenista Gastón Gaudio. Y aunque se decía que eran aburridos, estuvieron juntos dos años y medio. Ella lo acompañó a distintos lugares del mundo, donde el Gato le dio de lo lindo a la raqueta. Y pese a que la actriz confesó que soñaba con el casamiento, rompieron. A fines de 2009 volvieron a cruzarse. La nueva oportunidad le valió un disgusto a Marcela: Juanita se puso celosa porque ella también, poco antes, había frecuentado a Gaudio. Pero las segundas partes nunca son buenas. Y esta, además, resultó cortita.

Guindera. Siendo el fullback del Hurling Club, Fernando Sieling (27) sólo podía aparecer en una revista dedicada al rugby. Hasta que una noche de enero de 2008 lo vieron al lado de Kloosterboer, en Pinamar, y su nombre y apellido comenzó a incluirse en las crónicas amorosas. La primera foto juntos llegó en abril, durante una fiesta de San Patricio organizada por el club del muchacho. Desde allí, eligieron el bajo perfil.

Aquel vínculo con Castro los alejó: Gallo, como lo llaman a Sieling, pateó la guinda al line, o tiró la pelota afuera. Tras varios meses separados, en cuyo transcurso ella volvió con Gaudio y también salió con Heredia, lograron una reconciliación. El último 5 junio, en Padua, Marcela fue a verlo jugar. Conversó con su suegra, esperó mientras él disfrutaba del clásico tercer tiempo con sus compañeros, y lo mimó cerca de las gradas.

Galería:

Días atrás, en el evento solidario Un techo para mi país, en el Alvear Palace Hotel, los novios enfrentaron a los fotógrafos. Al fin, se trató de una presentación oficial. “Con Fernando vivimos un gran momento. Estamos muy bien juntos”, confesó Kloosterboer. Rato después, se permitió una consulta: “Miralo… ¿No es un bombón?”, dijo, después de que se hubieran comido a besos, precisamente.

La pregunta es otra: ¿será Fernando el hombre que consiga el “¡Sí, quiero!” de esta verdadera novia fugitiva?

Fuente: paparazzirevista.com.ar