Desafectaron a un policía que disparó contra jóvenes que eludieron un control

Un coche evitó un retén de alcoholemia y fue perseguido. Un sargento de la Bonaerense tiró desde una moto pese a que su vida no estaba en riesgo. La bala atravesó la luneta trasera y astilló el parabrisas. El conductor denunció que fue golpeado.

Otra vez la Bonaerense es noticia por sus excesos. Un sargento disparó con su arma reglamentaria contra un coche –en el que iban cuatro jóvenes– que había eludido un control de alcoholemia en Pergamino. La bala ingresó por la luneta y salió por el parabrisas. No hubo heridos de casualidad. El conductor, que intentó fugarse de los empleados municipales y de la policía, denunció que los agentes lo golpearon fuertemente cuando fue detenido.
“El sargento fue desafectado de la policía y está a disposición de la justicia. Efectuó un disparo sin existir un riesgo concreto contra su vida. Por eso pedí inmediatamente pasarlo a disponibilidad. Hay órdenes directas y muy claras del ministro (de Justicia y Seguridad) Ricardo Casal de no disparar. El que no cumple se va”, explicó a Tiempo Argentino el superintendente de la Zona Interior, Sergio Zudaire.
El nuevo exabrupto policial ocurrió en la madrugada del sábado, cuando cuatro jóvenes –dos hombres y dos mujeres de entre 20 y 30 años– salieron de una disco de la zona céntrica de la ciudad y se subieron a un Fiat Ibiza. Luego de recorrer algunas cuadras, en avenida de Mayo y San Nicolás, se toparon con un control de alcoholemia montado por la municipalidad de Pergamino y la policía. “El conductor, presumiblemente alcoholizado, evadió el control y aceleró el coche, pasando varios semáforos en rojo y metiéndose en algunas cuadras de contramano. Incluso, el coche se abalanzó encima de un inspector de tránsito. Sin embargo, el policía cometió el error de disparar”, agregó Zudaire quien conjuntamente con el jefe Departamental, Enrique Alejandro Salcedo, se reunieron con el joven que conducía el Ibiza y sus familiares.
La persecución, a la que se fueron sumando más efectivos, siguió hasta que en la intersección de Ruta 8 y Azcuénaga, donde hay una estación de servicio Petrobras, el sargento que seguía de cerca el coche disparó al menos un balazo desde su moto. El tiro atravesó la luneta trasera e impactó y astilló el parabrisas. Esa es la versión policial aunque otras fuentes detallaron que el efectivo habría disparado primero un tiro al aire y luego directamente al coche.
Recién ahí, los ocupantes del Ibiza detuvieron su marcha y fueron reducidos. El conductor del coche luego denunció haber sido agredido y golpeado por los agentes que lo esposaron. Por eso, la UFI 6 de Pergamino, a cargo de Patricia Fernández, abrió dos causas judiciales: una por resistencia a la autoridad contra el conductor del vehículo y otra por abuso de arma y apremios ilegales sobre el efectivo. Además, se busca establecer si hubo algún accionar incorrecto por parte de otros policías.
El secretario de gobierno del municipio de Pergamino, Daniel Freggiaro, dijo a Tiempo que “ampliamente repudiamos el hecho, no podemos justificar de ninguna manera que una persecución termine con un disparo”, aunque al mismo tiempo el funcionario aclaró que “el conductor no respondió a los intentos de detención. A toda velocidad pasó semáforos en rojo, si hubiera pasado algo en el medio estaríamos hablando en otros términos. Una tragedia espantosa.”
Zudaire informó que “el sargento puede ser sobreseído por la justicia pero en paralelo la fuerza podrá sancionarlo de manera interna por su accionar. Hay mecanismos para eso”.
El jefe policial está a cargo de unos 10 mil efectivos de 20 departamentales del interior bonaerense desde hace poco más de una semana, cuando Casal echó y movió fichas dentro de la Bonaerense, luego de la masacre de José León Suárez donde murieron Franco Almirón, de 16 años, y Mauricio Ramos, de 19. Además, se sumó el asesinato de Baradero donde un efectivo le pegó un escopetazo a Lucas Rotella, de 19 años, porque se negó a ser identificado.

Fuente: El Argentino