Newell’s falló en su discurso

Minuto 90: Bieler la bajó y se la dio a Sperduti que, sin marcas, la tiró a la tribuna. Minuto 93. Peratta, desde el mediocampo, rechazó largo, la pelota picó en el área e Islas tuvo que volar por primera vez en la noche para sacar una pelota que tenía destino de red. Con esas acciones, Newell’s estuvo ahí nomás de un empate agónico, lo que hubiese disfrazado la pobre actuación del equipo en Victoria. Lo que hubiese sido sólo una pantalla, porque Tigre impuso su juego y se quedó con un triunfo inobjetable.

La presentación leprosa en su tercer capítulo fue opaca, anodina y sin un fútbol que permitiera convencer y transitar el camino del éxito. Todo lo contrario, Newell’s volvió a repetir los errores que quedaron en evidencia en aquella visita a Estudiantes por la primera fecha. Y es por eso que otra vez lo pagó caro.

El primero que avisó fue Newell’s en el inicio con la peinada en el primer palo de Mateo y Fuentes que se estiró pero no llegó para tocarla al gol de cabeza. Sólo fue una imagen fugaz de lo que a continuación iba a suceder. Es que Tigre se adueñó de todo. Y en base al control de pelota y juego asociado complicó y desnudó las fallas defensivas y en el mediocampo de la Lepra. Porque el Matador, con la movilidad y gambeta de Morales, se fue con todo su ejército hacia Peratta.

No le costó demasiado usufructuar esa supremacía que mostró. Y a los 8’ Vella pifió en un despeje, Esteban González la tocó hacia el punto de penal, y Straqualursi con todo el tiempo del mundo metió un cabezazo de pique al suelo para sentenciar a Peratta.

Con el corazón herido Newell’s intentó encontrar el remedio para curar el mal de fútbol que mostró en el arranque. Fue así que apareció una jugada casi calcada que terminó con la apertura del local. Claro que no hubo eficacia en la definición porque Mateo metió un testazo similar a Straqualursi pero la pelota se fue afuera.

Sensini buscó cambiar la liviandad del primer tiempo e imponer un temple de acero para cambiar el destino de un partido que le era esquivo. Por eso mandó al ruedo a Cobelli y al juvenil Tonso con el fin de tener manejo y mejor trato de la pelota a través de la habilidad del pibe surgido de las inferiores e imponer presencia en ofensiva con el rubio atacante.

El intento no entregó sus réditos, porque Tigre siguió pisando firme en el campo de juego, cubriendo todos los sectores de la cancha y orientado hacia el arco rival. Es cierto, fue mucho más cauteloso y se aferró a la diferencia conseguida en el primer tiempo y arriesgó muy poco. Newell’s buscó a los ponchazos y siempre quedó lejos de Islas, salvo en los minutos adicionales que dio el árbitro.

El local tuvo la chance de matar a su rival y no supo o no pudo hacerlo. Peratta le tapó un disparo a Telechea y después Leone guapeó, ganó y sacó un remate que devolvió el poste izquierdo del 22 leproso. Newell’s quedó con cierto aire de buscar la heroica y casi lo consigue con los últimos minutos de crédito que tenía. Lo que hubiese permitido respirar aliviado, sólo eso. Porque anoche Ñuls titubeó y falló con su discurso futbolístico.

Fuente: La Capital