Washington, 30 ago (PL) El presidente estadounidense, Barack Obama, reconoce que hoy quedan en Nueva Orleans demasiados habitantes sin poder regresar a sus casas, a cinco años del paso del huracán Katrina por esa ciudad.
Obama, pronunció la víspera un discurso en la Xavier University, de Luisiana, un centro de estudios católico afronorteamericano que quedó sumergido por el agua tras el meteoro, donde reiteró que falta mucho por hacer.
El jefe de la Casa Blanca afirmó que aún habrá que trabajar fuerte antes de ver completamente recuperada a la que es considerada la cuna del jazz en Estados Unidos.
También ratificó el compromiso de su gobierno de no dejar a un lado a los ciudadanos luego de una catástrofe semejante y prometió luchar hasta que las labores de reconstrucción estén terminadas.
Lo anterior fue una alusión crítica a la gestión de la tragedia de la administración de su predecesor, George W. Bush.
«Fue un desastre natural, pero también una catástrofe provocada por el hombre, un vergonzoso fracaso en la respuesta gubernamental que dejó a un gran número de hombres, mujeres y niños solos y abandonados», apuntó el mandatario.
Obama renovó además, el compromiso de la nación con una zona que recientemente se vio afectada por el peor derrame petrolero de la historia.
La Casa Blanca informó que se habían otorgado subsidios para fortalecer los sistemas de salud y fomentar programas para mejorar el manejo de situaciones de emergencia, así como reconstruir 350 kilómetros de diques.
Sin embargo, no pocos argumentan que las inundaciones que causaron la desgracia se produjeron porque los diques que había antes de Katrina fallaron, y que rehacerlos con los mismos estándares será inútil.
La población actual de Nueva Orleans apenas llega al 80 por ciento de la que había antes del Katrina; hay más criminalidad que en cualquier otro lugar del país y la pobreza, cerca de un 23 por ciento, duplica la media nacional.
En el plano de las desigualdades, negros y latinos ganan, respectivamente, cerca de un 44 y un 25 por ciento menos que los blancos.
El 29 de agosto del 2005 a pesar de que se ordenó la evacuación de 1,4 millones de residentes, muchos no pudieron o no quisieron abandonar sus hogares.
La administración Bush demostró entonces su ineptitud para el manejo de una tragedia que causó cerca de mil 800 muertes.