Caracas, 15 sep (EFE).- Un modelo de sociedad donde quepan todos los venezolanos, en una «democracia participativa», es la «otra opción» que proponen Patria Para Todos (PPT) y aliados de este partido de izquierdas frente a la «estéril polarización» del país.
Así lo indicó en una entrevista con Efe, la historiadora Margarita López Maya, que se presenta como candidata independiente por el PPT en las elecciones legislativas del 26 de septiembre, y aboga por construir en Venezuela una vía «que no sea ni la del chavismo, ni la de la oposición tradicional».
«Quisimos abrir otra opción», en la que participan «ciudadanos de a pie, organizaciones sindicales, sociales, personalidades (…) gente que viene del chavismo, desencantados, y también desencantados de la oposición», comenta la candidata por el circuito 3 de Caracas.
Investigadora jubilada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), doctorada en ciencias sociales, Margarita López Maya analiza desde hace años el proceso sociopolítico venezolano y fue, en 2004, oradora de orden en una sesión extraordinaria del Parlamento tras la ratificación de Hugo Chávez en la Presidencia de la República.
Se define como una «mujer de izquierda» aunque nunca ha militado en un partido y se muestra optimista respecto a los resultados del PPT, pese a las amenazas de Chávez de «aniquilarlos», después de llamarles «traidores» por aceptar en sus filas a Henri Falcón, gobernador de Lara, cuando éste dejó el oficialista PSUV.
La ruptura entre el PPT, que apoyó a Chávez desde su llegada al poder en 1999, y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en el que se negó a integrarse, se consumó este año.
«La amenaza de Chávez de acabar con ellos no se va a cumplir. El PPT tiene seis diputados (en la actual Asamblea) que deben a la alianza con el chavismo. Vamos a ver si el 26 de septiembre la voluntad popular permite mantener los seis, pero ahora con votos propios, y cualquier cosa por encima de eso es un éxito», dice.
Respecto a la situación que puede surgir de los comicios a los que son convocados unos 17,7 millones de venezolanos para renovar la unicameral Asamblea, López Maya considera que hay «mucho juego abierto».
«Es difícil pensar que (el PSUV) no tenga mayoría absoluta, es decir la mitad más uno. Pero no basta», señala, antes de subrayar que se necesitan los dos tercios de los 165 escaños para controlar la Asamblea, es decir 110 diputados con los que el oficialismo mantendría el control, frente a los 55 de fuerzas «antichavistas».
«Es un escenario posible. Una asamblea plural pero sin poder de negociación. Se mantendrían las tendencias actuales», comenta López Maya, según la cual se aceleraría el proceso «hacia un tipo de estado autoritario, burocrático, al estilo cubano».
De todos modos se dice cada vez más convencida de que el oficialismo no va a tener los dos tercios y podría perder los tres quintos (99 escaños) necesarios para la aprobación de una ley habilitante al presidente, ley que le permite legislar por decreto.
Para la historiadora, «el momento pico de Chávez fue entre 2004 y 2006; en 2005 consigue el control 100 por 100 de la Asamblea por el error garrafal de la oposición que decidió retirarse. Pero en 2006 (tras su reelección por amplia mayoría) el presidente cambia de rumbo».
Se produce entonces «la imposición» de un modelo, un proyecto que «no es el proyecto de la Constitución de 1999», dice, porque «ya no hablan de democracia participativa, sino de democracia revolucionaria».
«La democracia participativa es el ‘empoderamiento’ de la sociedad; la democracia revolucionaria es la concentración de poder en el Estado», explica López Maya, que critica la «deriva autoritaria» de Chávez y aboga por consolidar «el discurso de la despolarización» para un modelo de sociedad «incluyente».
«Hay una serie de valores democráticos que se mantienen en las fuerzas opositoras» y también planteamientos sociales «novedosos» por parte del Gobierno, indica.
«Con ambas cosas hay que construir el modelo plural que necesitamos, apegado a la Constitución de 1999», manifiesta.
Considera que la polarización constituye una «esterilidad para la democracia» y es «una estrategia» que usa el Gobierno para «seguir ganando elecciones y mantenerse en el poder» en un país con un deterioro «terrible, espantoso».
Destaca que la situación económica es «desastrosa», con un «rentismo exacerbado» y una «tendencia a debilitar todo lo que sea poder social, incluyendo empresas, producción, organizaciones populares o sindicales».
Y añade: «Este socialismo entre comillas es un estatismo exacerbado. Una mentalidad militar combinada con esa cosa petrolera rentista. Esto no es un modelo viable».
Fuente: EFE