Según la AFIP, 138.076 personas invirtieron ayer $ 1040 millones; la cifra equivale a lo que gastó el Gobierno en el plan Qunita; el BCRA, único oferente.
Como si hubieran estado ansiosos a la espera del cambio de mes (que reabre el cupo mensual de compras), 221.000 contribuyentes realizaron entre el sábado y ayer el trámite ante la AFIP para quedar en condiciones de pasar por el banco a cambiar pesos por dólares.
El 62,5% de ellos (138.076 contribuyentes) pudieron concretar el traspaso ayer y no dudaron en hacerlo: desembolsaron 1040,6 millones de pesos para alzarse con 113,235 millones de dólares y aplacar el temor a que, cuando terminen de pasar por el cuarto oscuro, un nuevo cepo o una devaluación los tomen por sorpresa.
Así, invirtieron en comprar tranquilidad una cifra similar a la que gastó el Gobierno para adquirir 140.000 «kits para recién nacidos» dentro del llamado plan Qunita, cuya licitación preveía gastar $ 1100 millones.
El monto de compra de dólares registrado ayer es inédito para un solo día desde que este sistema (que permite compras por hasta US$ 2000 por mes a quienes cuenten con un ingreso de al menos $ 11.176 mensuales) reemplazó a la prohibición total de compra para atesoramiento que rigió tras la elección presidencial de 2011 y hasta luego de la devaluación del peso de fines de enero de 2014.
Son dos traumáticas experiencias recientes que explican buena parte de la conducta actual de los ahorristas. Después de todo, tras ellas estuvo la misma administración que asegura que no volverá a devaluar, mientras, a la vez, hace todo lo posible para que quien la suceda se vea casi obligado a hacerlo.
La demanda de dólar para atesoramiento es una de las manifestaciones más constantes del proceso de dolarización de ahorros en el mercado local: por algo batió récord en seis de los siete meses de este año. La única excepción fue mayo, pero sólo porque fue un mes pródigo en feriados e inactividad bancaria por paros.
La última marca máxima precisamente la había dado julio, mes en que casi un millón de contribuyentes (986.400) se lanzaron a comprar alzándose con US$ 680,8 millones, una cifra 33% superior a la que habían demandado sólo un mes antes y 3,3 veces más alta que la adquirida en julio de 2014.
Pero la tendencia a huir del peso se agudizó desde la segunda mitad de junio, apenas el Gobierno decidió encolumnarse tras la fórmula Scioli/Zannini, como quedó reflejado en la carrera alcista que ensayaron los bonos en dólares (algunos subieron hasta 11% en julio, como el Par emitido bajo ley externa), en los precios del tipo de cambio que surgen de las operaciones con activos bursátiles (treparon 13%) y, consecuentemente, en la cotización del dólar blue, que, aunque se replegó a $ 14,89 ayer, subió 11,3% en el último mes. Así, quienes apostaron por este último instrumento lograron una renta que un plazo fijo en pesos tarda siete meses en concederles.
La tendencia tomó nuevo impulso en las últimas semanas, al acelerarse en Brasil la devaluación del real (ayer cedió otro 1% frente al dólar) y acortarse los plazos de cara a las PASO, dado que ese test electoral puede definir la suerte de los candidatos en lo que resta de la carrera a la presidencia.
A quien le cuesta cada vez más lidiar con esta situación es al Banco Central, que ayer debió desprenderse de otros 90 millones de dólares de sus menguantes reservas (es decir, se desprendió en un día de la mitad de lo vendido en la semana anterior), sólo para evitar que un ajuste mayor en el dólar oficial (lo movió 0,05%) asuste más a los ahorristas. Así mostró que comienza a quedarse cada vez más solo como oferente de divisas en la plaza local.
EL BANCO HSBC SE VA DE BRASIL
El banco HSBC informó ayer que venderá su unidad local a Banco Bradesco por US$ 5200 millones. Según informó la entidad inglesa en un comunicado de prensa, el acuerdo está sujeto a la aprobación del ente regulador brasileño y fue sellado el 31 de julio. La operación debería completarse en junio de 2016 y no afectará a la filial argentina del banco, según aclaró la entidad local.
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