Interesantes datos van surgiendo de la andanada buitre. The Wall Street Journal publicó un artículo en el que muestra la voracidad de Paul Singer, de Elliott Management: hará una demanda y buscará daño monetario a los clientes de su fondo que distribuyeron sin su permiso el informe trimestral de las inversiones que realiza Elliott.
Sin dudas, uno de los mejores trabajos del mundo ser el abogado de Singer. Garantiza facturación. Siempre los informes tienen un agregado al final en el que se exige confidencialidad. Pero lo cierto es que Elliott lo envía a tantas personas que con que sólo una de ella lo reenvíe, pasa a estar en manos de cualquier actor del mercado que lo desee.
Ámbito Financiero incluso el año pasado publicó en «Lo que se dice en las mesas» uno de esos informes trimestrales de Elliott, en los que exponía su visión sobre los mercados internacionales e incluso sobre el juicio contra la Argentina. Algunos hedge funds envían sus informes, pero con tecnología para que no se puedan imprimir los documentos. Elliott prefiere ahora amenazar a sus clientes para que no los distribuyan. Pero seguirán siendo accesibles dado que se los envían a miles de personas en Europa y Estados Unidos.
Pero más relevante quizás que los movimientos de Singer son las versiones que circularon nuevamente ayer en Nueva York sobre una aceleración de la deuda argentina. Recuérdese que los bonos del canje que están en default, Par y Discount, están en condiciones de ser acelerados por sus tenedores. Esto significa que pueden reclamar el 100% de lo adeudado ante el incumplimiento.
Un fondo fue creado especialmente para ese fin, es decir, reclamar el 100%, con la compra de un bono que cotiza al 58%. La sensación es que ya tienen los montos requeridos con Discount ley Nueva York para lanzar esa andanada. Pero no tendría mucha lógica efectuar ese reclamo cuando se está ante una elección presidencial de la que puede surgir una esperanza de acuerdo total sobre el default de 2001. Eventualmente, debería ser el propio Singer el que frene la aceleración de los bonos, dado que sus reclamos pasarían a ser licuados con los de los nuevos buitres. El entramado del juicio buitre ya tiene muchas aristas (el pari passu, los «me too», el desacato, el Bonar 24, los papeles de otras jurisdicciones, las apelaciones, la aceleración), lo que multiplica los frentes desde los cuales pueden venir las balas.
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