La chica recibió un tiro cuando un pasajero disparó a cuatro asaltantes de un interno de la línea 96 que iba por Merlo; también abrieron fuego los ladrones
LA PLATA.- Fue el viaje de la tragedia: una adolescente de 17 años murió de un balazo en la cabeza cuando regresaba de la escuela en colectivo. El ómnibus en el que viajaba fue tomado por cuatro delincuentes armados, pero un pasajero se resistió al robo, sacó un revólver y disparó a mansalva: la chica fue alcanzada por un proyectil y se desplomó dentro de la unidad. También resultaron heridos otros dos pasajeros y uno de los delincuentes que fue apresado, más tarde, en un hospital cuando era atendido.
El hecho ocurrió anteayer, a las 16, cuando un ómnibus semirrápido, perteneciente a la línea 96, transitaba por el barrio Las Torres, en el distrito de Merlo. Ramón Escobar, delegado de choferes, contó que el colectivo salió de la cabecera de la línea, en Pontevedra. En la parada situada en el cruce de Otero y Zabala subieron al micro diez personas: entre ellas se encontraban los ladrones: «Tres menores y un mayor», contó el delegado.
A las pocas cuadras, los delincuentes sacaron armas de fuego y comenzaron a robar a unos 30 pasajeros las billeteras, carteras y otros objetos de valor. Fuentes policiales contaron que los asaltantes llevaban adelante el robo sin inconvenientes hasta que un hombre, que estaba en uno de los asientos dobles del frente del colectivo, quiso resistirse y comenzó a forcejear con uno de los delincuentes con la intención de sacarle el arma.
«Fue entonces cuando otro pasajero [de unos 50 años] que estaba en el fondo del colectivo aprovechó el momento, sacó su arma y comenzó a disparar contra los delincuentes», dijo el titular de la Jefatura Departamental de Merlo, comisario mayor Hugo Santillán. El jefe policial agregó que los testigos contaron que en ese momento los pasajeros «se tiraron al piso» para evitar recibir un balazo del pasajero descontrolado que quería hacer justicia por mano propia. Al escuchar los disparos y gritos, el chofer frenó bruscamente el colectivo en la esquina de Culpina y Otero, en el límite de Pontevedra con la localidad de González Catán, del partido de La Matanza.
«Ahí se bajó corriendo todo el mundo: los delincuentes, el hombre que había disparado y el resto de los pasajeros», dijo Santillán en declaraciones a la prensa, y aseguró que en ningún momento hubo un tiroteo, ya que la reacción del pasajero asustó a los delincuentes que huyeron del lugar.
Dentro del colectivo quedaron tirados la adolescente de 17 años, identificada como Jennifer Vallejos y que iba acompañada por su novio; otro joven de 16, con un tiro en la ingle izquierda, y un hombre de 30 años, que había recibido un balazo en el estómago.
En el hospital Simplemente Evita, a las pocas horas del hecho, ingresó por sus propios medios un hombre con tres heridas por roce de bala en una ceja, en un dedo y en una muñeca. En la guardia estaba el novio de Jennifer, y reconoció al hombre como uno de los delincuentes que había asaltado el colectivo. Los investigadores policiales dijeron que el presunto ladrón tiene 30 años y varios antecedentes penales por hechos de similares. El padre de la adolescente asesinada, Darío Vallejos, contó que cuando se cruzaron con el ladrón herido que estaba en el hospital «le pregunté si tenía hijos y le dije que me había matado a mi hija… y él simplemente se rió». El hombre, quebrado de dolor por la pérdida de su hija, aseguró que «los delincuentes también tiraron». Y contradijo la versión de la policía y del delegado de la línea 96 (basada en el relato del chofer), que indicaron que dentro del colectivo no hubo ningún tiroteo.
«Lo que lamento -dijo el padre de la víctima- es que el delincuente va a estar en la cárcel, va a salir; la familia lo va a ver, y nosotros a nuestra hija no la vamos a ver más»…
Fuente: La NAción